El Reino Unido decidió "posponer" su referendo sobre la Constitución europea, que estaba previsto para 2006, anunció este lunes ante el Parlamento el ministro británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw.
Straw afirmó que su Gobierno tomó esa decisión después de la reciente oposición expresada por Francia y Holanda en sus respectivas consultas.
El Ejecutivo británico no fijará, por ahora, una fecha para una segunda lectura parlamentaria del proyecto de ley que permitiría la celebración del referendo "hasta que no se aclaren las consecuencias" del rechazo francés y holandés.
"Nos reservamos el derecho a retomar el proyecto de ley para un referendo en el Reino Unido si las circunstancias cambian. Pero, en estos momentos, no tiene sentido continuar" ese proceso, subrayó el titular de Exteriores.
En medio de los gritos de protesta de la oposición conservadora, Straw abogó por analizar el problema en la próxima reunión del Consejo Europeo, que se celebrará el 16 y el 17 de junio en Bruselas.
"La Unión Europea -advirtió- se enfrenta ahora a un período de dificultades. Para trabajar en nuestro propio interés y en el de Europa, no debemos actuar de forma que se socaven los logros de cinco décadas en la UE".
El ministro insistió en la necesidad de "más discusiones con los socios de la UE y más decisiones de los gobiernos de la Unión Europea".
El jefe de la diplomacia británica dijo también que el Gobierno no tiene intención de introducir "por la puerta de atrás" el Tratado que establece una Constitución para Europa, frente a quienes piden que sea el pueblo británico el que tengan la última palabra.
Con su decisión, el Ejecutivo de Londres ignoró la postura del presidente francés, Jacques Chirac, y del canciller alemán, Gerhard Schroeder, quienes invitaron este fin de semana a sus socios europeos a seguir con los procesos de ratificación de la Constitución.
Desde la oposición conservadora, el portavoz de Exteriores, Liam Fox, replicó que la Carta Magna "es mala para el Reino Unido y para Europa", al tiempo que la declaró "muerta".
Fox fue aun más lejos y calificó de "dinosaurios políticos" a Chirac y Schroeder. (EFE)