El ministro británico de Exteriores, Jack Straw, informó este martes al Parlamento que los servicios secretos retiraron "oficialmente" su anterior afirmación de que Sadam Husein podía desencadenar un ataque químico en 45 minutos.
La controvertida opinión de que el depuesto presidente iraquí podría lanzar un rápido ataque químico, contenida en un informe que el servicio de espionaje presentó en septiembre de 2002 a la Cámara de los Comunes, fue esgrimida por el Gobierno de Tony Blair para justificar la invasión de Irak.
Pese a admitir, una vez más, que los argumentos que justificaron la guerra estaba equivocados, Straw insistió en que la invasión de Irak en marzo de 2003 fue la decisión correcta.
Según el jefe de la diplomacia británica, había pruebas de que el régimen de Bagdad pretendía reiniciar su programa de armas.
El informe Butler sobre los datos aportados por los servicios secretos británicos sobre las armas del anterior régimen iraquí ya criticó en julio la interpretación dada a esa afirmación, que suponía un "raro" ejemplo de mal uso de la información.
El Comité Conjunto de Inteligencia (JIC), que coordina las agencias de contraespionaje y espionaje británicas (MI5 y MI6), la retiró ahora de sus archivos, junto con otras dos referentes a los supuestos arsenales que escondía el presidente iraquí depuesto.
Un informe del Grupo de Investigación estadounidense sobre Irak, difundido la semana pasada en Estados Unidos, concluyó que el país árabe no tenía armas de destrucción masiva a mediados de la década de 1990.
Pero Straw recalcó que ese documento dice también que había una "campaña sofisticada y sistemática de Sadam Husein para hacer caer el régimen de sanciones de Naciones Unidas a fin de reconstruir su programa de armas". (EFE)