Rusia afirmó que no dispone de información oficial sobre planes de Estados Unidos para instalar misiles de defensa estratégica en el Reino Unido, pero advirtió que un paso como ese sería una amenaza a su seguridad nacional.
El diario británico The Independent reveló el pasado domingo 17 que el primer ministro británico, Tony Blair, dio secretamente su consentimiento al presidente de EE.UU., George W. Bush, para que instale misiles interceptores en la base aérea de Fylingdales, en North Yorskshire.
"Si Estados Unidos y el Reino Unido adoptan esa decisión, sería un paso preocupante en la escalada de despliegue del Sistema Nacional de Defensa Antimisiles (NMD en inglés) estadounidense", aseguró una nota oficial del Ministerio ruso de Relaciones Exteriores.
Según la diplomacia rusa, este paso forma parte del plan de EE.UU. de desplegar su NMD en Europa, que incluye el emplazamiento de cohetes interceptores de largo alcance, la creación de una base de radar en Europa Oriental y la modernización de las estaciones de radar de que dispone en Groenlandia e Inglaterra.
"De esta manera, estamos ante la creación de dos bases de defensa antimisiles fuera del territorio estadounidense, que en virtud de su posición geográfica pueden suponer una amenaza al potencial nuclear ruso de contención", añadió el comunicado de Exteriores.
Aunque Estados Unidos asevera que la creación del NMD y sus bases en el extranjero no está dirigidas contra Rusia, Moscú opina que, hasta el momento, no ha recibido "garantías" de que esto es así.
"Mientras no haya respuesta, Rusia reaccionará con atención a cualquier amenaza, y en el caso necesario tomará las medidas adecuadas para garantizar su seguridad", concluyó la nota rusa. (EFE)