El partido del Kremlin convocó a una votación popular en internet para "plebiscitar" el retiro, desde la Plaza Roja de Moscú, del cuerpo embalsamado de Vladímir Ilich Uliánov "Lenin" (1870-1924), el líder de la revolución bolchevique y fundador de la Unión Soviética, y enterrarlo definitivamente en un cementerio.
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| La figura del líder bolchevique aún concita adeptos y detractores. |
En la página web Goodbyelenin.ru, los interesados pueden votar a favor o en contra en respuesta a la siguiente pregunta: ¿Apoya usted la idea de enterrar el cuerpo de Lenin?.
Hasta ahora, casi 200.000 personas ya han participado en la votación virtual con unos resultados de 136.744 votos a favor de darle sepultura (69,67 por ciento) y 59.533 en contra (30,33 por ciento).
La página hizo su aparición tras el 87° aniversario de la muerte de Lenin (21 de enero de 1924), a instancias de Vladímir Medinski, historiador y diputado del partido oficialista Rusia Unida (RU).
"Su presencia como figura central en una necrópolis en el corazón de Rusia es un disparate extremo. Pocos son los que entienden qué hace una momia en el mismo centro del país", explica Medinski, que asegura que a través de la efigie, los comunistas buscaron "crear un culto que suplantara a la religión para convertir a Lenin en el sustituto de Cristo. Pero la cosa no les salió bien".
"Tenemos que acabar con esta aberración", añadió Medinski, cuya iniciativa recibió el inmediato respaldo de la oposición liberal y de los activistas de derechos humanos, quienes han abogado siempre por retirar la simbología soviética de la vida de los rusos.
Un tema controversial
"Rusia necesita una política de ruptura con el pasado soviético. Y hay que empezar por enterrar a Lenin. ¿Por qué no convertimos el mausoleo en un museo sobre las víctimas del GULAG y de los bolcheviques?", cuestionó Serguéi Mitrojin, líder del partido Yábloko.
A su vez, el último presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, se mostró convencido de que tarde o temprano el cuerpo de Lenin recibirá sepultura, pero advirtió de que "por el momento no hay que tomar ningún tipo de medida concreta y mucho menos por la fuerza".
El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha asegurado que Lenin yacerá en el mausoleo a los pies del Kremlin hasta que una mayoría de rusos manifieste públicamente lo contrario, para evitar un "cisma" en la sociedad.
En tanto, el líder del Partido Comunista, Guennadi Ziugánov, calificó las palabras de Vladimir Medinski como una "franca provocación" y aseguró que RU "únicamente sabe derribar monumentos, cambiar los nombres de las calles y revolver tumbas".
"Terroristas, fuera las manos del mausoleo de Lenin", rezaba una pancarta que mostraba este domingo, cerca de la Plaza Roja, un grupo de veteranos nostálgicos del antiguo régimen totalitario. Entre ellos, se encontraba Gueorgui Nazarenko, de 93 años, comunista desde la cuna que nació en el año de la revolución bolchevique (1917).
"Los que quieren enterrar a Lenin son unos idiotas. No tienen derecho a tocarlo. Si lo hacen, estallará una guerra", dijo a la Agencia Efe el anciano.
Tercera vía
Desde una postura conciliadora, el jefe del Consejo de Derechos Humanos adjunto al Kremlin, Mijaíl Fedótov, propuso una alternativa para contentar a ambas partes: convertir el mausoleo en un museo.
"El mausoleo y Lenin son parte de nuestra historia, por muy trágica que sea. La gente podría visitar el mausoleo sabiendo que es un museo y no una necrópolis, como la tumba de Napoleón en el Palacio de Los Inválidos de París", señaló Fedótov.
Sin contar las obligadas ausencias para retoques, la momia de Lenin ha permanecido desde el 1 de agosto de 1924 en el mausoleo, a excepción de 1.360 días durante la II Guerra Mundial, cuando fue evacuada a Siberia.