La ministra de Defensa, Adriana Delpiano, negó este martes que predomine un sesgo partidario a la hora de contratar funcionarios al interior de la cartera, luego que la UDI anunciara que recurrirá a Contraloría por dos vinculaciones que, a su juicio, constituyen "amarres".
La controversia se originó en la Subsecretaría de Fuerzas Armadas, cuyo titular, Galo Eidelstein (PC), aprobó la designación -mediante concurso público- de su exasesora Jessica Tapia en la jefatura del Departamento de Estudios y Análisis.
Además, también se encuentra el caso de Felipe Chandía, quien en octubre de 2024 fue nombrado como jefe del Departamento de Servicios Generales; cargo con vigencia hasta el 2027.
En este contexto, el gremialismo acusa que la cartera se convirtió "en una agencia de empleos del PC", ya que ambos nombramientos son cercanos a la tienda.
Durante una actividad en Arica sobre el resguardo de la frontera, Delpiano reaccionó: "En la administración pública trabaja gente que ha entrado a ella a lo largo de muchísimos años. El grado de despolitización o politización es parecido al que hay en la ciudadanía".
"Los cargos de tercer nivel claramente son muy técnicos; este ministerio tiene 'saberes hacer' que son muy específicos y una persona que lleva 10 años (al interior trabajando) importa si sabe hacer las cosas o no", sostuvo la ministra de Defensa.
"Yo, personalmente, he trabajado en hartos ministerios y lugares, y nunca he andado preguntando 'usted es de derecha, de izquierda, de aquí o allá'. La gente puede pensar lo que quiera; lo que sí, tiene que hacer su pega", subrayó.