El tribunal de Viña del Mar condenó a cadena perpetua calificada a Pablo Aravena, conocido como el triple homicida de Peñablanca.
Aravena fue acusado de haber asfixiado en diciembre de 2008 a su madrastra, Viveca Segovia, su hermano de 16 años, Felipe Aravena, y a la asesora del hogar, Mónica Donoso.
El fallo tuvo un vuelco total, ya que en el primer juicio el año pasado el tribunal oral de Viña del Mar absolvió de toda culpa al imputado, por lo que la Fiscalía apeló en el caso consiguiendo que la Corte Suprema finalmente anulara el juicio.
Ahora Aravena además de pasar el resto de su vida en la cárcel deberá pagar una indemnización de 300 millones de pesos.
Tras cuatro años y medio de juicio y la anulación del primero, Olivia Segovia, hermana de una de las víctimas, dijo que "estamos conformes y esperamos que se cumpla. No podemos estar tranquilos hasta que la sentencia sea ejecutoriada. Cuatro años y medio luchando y nuestra lucha tuvo frutos. Esperábamos justicia en la parte legal y debemos rearmarnos en lo emocional".
"Una investigación compleja"
El fiscal Pablo Gómez defendió y celebró el trabajo del Ministerio Público en el caso, pese a que en un primer momento no logró convencer de la culpabilidad de Aravena al tribunal.
"El propio imputado entregó versiones distintas, coartadas distintas, y eso hizo que el Ministerio Público hiciera una investigación de largo aliento. Nosotros no podíamos correr el riesgo de imputar equivocadamente un triple homicidio a una persona que no tenía participación", dijo Gómez.
"Esa seriedad evidentemente conlleva a cierta lentitud por el análisis de la prueba, y eso, finalmente, se tradujo en una investigación de largo aliento, muy compleja, donde evidentemente no tuvimos ninguna ayuda del imputado", indicó el persecutor.