Empresario brasileño que acusó a Bachelet abandonó la cárcel

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| Periodista Digital: EFE

La justicia le otorgó a Leo Pinheiro el beneficio de prisión domiciliaria.

Abandonó en la tarde de este martes la cárcel en donde estuvo preso desde 2016.

Empresario brasileño que acusó a Bachelet abandonó la cárcel
 Justicia Federal de Paraná

Pinheiro es uno de los empresarios condenados en el marco de la Lava Jato.

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El ex presidente de la constructora brasileña OAS, Leo Pinheiro, cuyas declaraciones fueron claves en la condena que llevó al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva tras las rejas, dejó este martes la cárcel y a partir de hoy cumple prisión domiciliaria por una decisión de la justicia, según informaron fuentes oficiales.

El empresario hizo noticia en Chile esta semana tras afirmar desde la cárcel que la empresa constructora que lideraba le entregó el equivalente a 100 millones de pesos a la campaña de Michelle Bachelet en el año 2013.

Dicha acusación fue rechazada por la ex Presidenta, quien afirmó que "no he tenido nunca vínculos con OAS ni con ninguna otra empresa" y expresó sus sospechas respecto a la intención que hay detrás de esta acusación.

Pinheiro es uno de los empresarios condenados en el marco de la Lava Jato, la mayor operación anticorrupción en la historia de Brasil que reveló las corruptelas en la estatal petrolera Petrobras, en las que también participaron directivos de la compañía y decenas de políticos brasileños.

El empresario, que se encontraba recluido en la sede de la Policía Federal en la ciudad de Curitiba (sur) abandonó en la tarde de este martes la cárcel en donde estuvo preso desde 2016, luego de que Edson Fachin, el magistrado de la Corte Suprema de Justicia que tiene a su cargo los casos de la Lava Jato, homologara el pasado viernes un acuerdo de cooperación del empresario con la justicia.

Las declaraciones con las que Pinheiro consiguió llegar a un acuerdo con la Justicia fueron fundamentales para la condena del ex presidente Lula, quien fue acusado de recibir un apartamento de OAS a cambio de favores políticos a la constructora.

Por ese caso Lula, quien siempre se ha proclamado inocente, cumple una pena de 8 años y 10 meses de prisión por corrupción, ratificada en tres instancias diferentes. El expresidente también fue condenado a 12 años y 11 meses de cárcel en un caso muy similar, dictada por un tribunal inferior.

Condenado en cinco procesos por la Lava Jato, Pinheiro, considerado uno de los principales delatores de las corruptelas de la Lava Jato, fue arrestado por primera vez en noviembre de 2014.

En marzo del año siguiente consiguió la libertad con un "habeas corpus" pero fue nuevamente detenido en septiembre de 2016, momento desde el que permaneció recluido en Curitiba hasta hoy.

El acuerdo de cooperación por el que Pinheiro consiguió la prisión domiciliaria fue firmado en enero pasado con la Fiscalía General y homologado por la justicia después de más de dos años de negociaciones.

En el acuerdo por el que confesó sus crímenes y delató a sus cómplices a cambio de beneficios judiciales, Pinheiro también admitió la participación de OAS en corruptelas en Chile y Bolivia.

El segundo empresario procesado por Lava Jato en una semana

Pinheiro es el segundo empresario procesado en el marco de la Lava Jato que en menos de una semana recibe beneficios tras llegar a acuerdos con la justicia.

El pasado jueves Marcelo Odebrecht, expresidente del grupo Odebrecht, envuelto en un escándalo de corrupción de dimensión internacional, pasó a cumplir su pena por corrupción en régimen semiabierto, tras permanecer en prisión domiciliaria desde diciembre de 2017.

El empresario, detenido en junio de 2015, en el marco de la Operación Lava Jato, también fue condenado por las corruptelas destapadas en la petrolera estatal Petrobras y fue otro de los ejecutivos que decidió colaborar con las autoridades para confesar los delitos practicados en Brasil y en otros países.

En diciembre de 2017, el ex presidente de Odebrecht obtuvo el régimen de prisión domiciliaria tras pasar tan solo dos años y medio entre rejas, en una celda en la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, en el sur de Brasil.

Ahora pasará dos años y medio en régimen semiabierto, podrá salir durante el día de su casa y estará obligado a volver a ella por las noches, y después pasará al régimen abierto, en el que sólo tendrá que estar los fines de semana en casa.

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