Los secretos de la Fosa de Atacama: Cómo es la vida a 8.000 metros de profundidad
La expedición científica chino-chilena realizó 36 descensos al fondo del océano Pacífico y descubrió organismos que podrían alimentarse solo cuatro veces al año.
Nicole Block lanza denuncia contra el doctor Vidal: médico confirmó encuentros íntimos
Jugador de Colo Colo protagonizó escándalo en la piscina de su condominio a un día del Superclásico
El Claro Arena se repletó en multitudinaria actividad de Testigos de Jehová
La reciente expedición científica a la Fosa de Atacama, una de las zonas más profundas del océano Pacífico, dejó resultados que los investigadores califican como un antes y un después para la ciencia chilena.
Durante el viaje de investigación, científicos de China y Chile lograron explorar con un nivel de detalle sin precedentes este ecosistema extremo, generando una enorme cantidad de datos y muestras que ahora deberán ser analizadas en laboratorio.
36 descensos al fondo del océano
El académico del Departamento de Zoología de la Universidad de Concepción e investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), doctor Mauricio Urbina, relató a Cooperativa los principales hallazgos obtenidos a 8.000 metros de profundidad.
Pese a lo impresionante de la profundidad alcanzada, el éxito de la expedición no radica sólo en ello, sino también en la sistematicidad del trabajo: los científicos realizaron 36 descensos al fondo de la fosa, lo que permitió recolectar una gran cantidad de muestras.
"Bajamos 36 veces al fondo de la Fosa de Atacama. Tenemos 360 cores de sedimento de alrededor de 30 centímetros, muestras de rocas, de organismos y se hicieron experimentos in situ. Nunca nos imaginamos la cantidad de información y de trabajo que íbamos a poder realizar; es una oportunidad única", destacó el científico chileno.
Estas muestras, tanto biológicas como geológicas, permitirán estudiar la dinámica del ecosistema profundo del Pacífico, en un proceso que los investigadores consideran histórico para la oceanografía nacional.
El enigma de la bioluminiscencia
Entre los hallazgos que más llamaron la atención del equipo se encuentran las sorprendentes adaptaciones de los organismos que habitan a miles de metros de profundidad.
A pesar de vivir en un ambiente de oscuridad casi total, muchos peces y crustáceos aún conservan estructuras oculares. El investigador explicó que ahora falta determinar si estas son vestigiales o realmente funcionales.

"Hay que estudiar si esos ojos todavía funcionan, porque en el océano profundo hay mucha bioluminiscencia", explicó.
Durante los descensos, los científicos observaron un fenómeno que describen como un verdadero espectáculo natural.
"Cuando vas descendiendo, entre los 200 y los 5.000 metros, miras por la ventana y ves realmente como fuegos artificiales; hay bioluminiscencia por todos lados", relató Urbina.
Este fenómeno podría explicar por qué muchos organismos conservan ojos o manchas oculares funcionales: necesitan detectar las señales luminosas producidas por otros seres vivos.
Además, los investigadores confirmaron que los vertebrados encontrados en la fosa poseen hemoglobina, el mismo pigmento respiratorio presente en los humanos, lo que sugiere que este mecanismo fisiológico sigue siendo funcional incluso bajo presiones extremas.
La vida en pausa: digestiones de tres meses
Las bajas temperaturas también condicionan la vida en estas profundidades. A cerca de 2 grados Celsius, el metabolismo de los organismos es extremadamente lento.
El escaso alimento disponible obliga a las especies del fondo marino a desarrollar estrategias de supervivencia particulares.
Gran parte de la cadena alimentaria depende de la llamada "nieve marina", pequeños restos orgánicos que descienden desde las capas superficiales del océano. También existen depredadores que se alimentan de pequeños crustáceos, como los anfípodos.
Sin embargo, los grandes eventos alimenticios ocurren cuando un animal de mayor tamaño muere y su cuerpo cae al fondo marino.
"Cuando llega un delfín, un pez o incluso una ballena al fondo, se reúne una gran cantidad de organismos carroñeros que comen mucho en muy poco tiempo", explicó el científico.
El proceso posterior es extremadamente lento debido al frío.
Urbina detalló que en la Antártica organismos similares pueden tardar cerca de un mes en digerir una comida, pero en la Fosa de Atacama el proceso podría ser aún más prolongado.
"Estimamos que podría ser incluso más largo, tal vez tres meses. Es decir, podrían alimentarse solo cuatro veces al año".
Posibles aplicaciones médicas y espaciales
Más allá del interés biológico, los investigadores creen que el estudio del metabolismo de estos organismos podría tener aplicaciones científicas inesperadas.
La capacidad de sobrevivir largos períodos con muy poca energía podría aportar pistas para campos como la medicina o incluso la exploración espacial.
"Estos estudios nos ayudarán a entender cómo el metabolismo puede pasar de ser muy bajo para ahorrar energía a muy alto cuando aparece alimento. También queremos identificar las moléculas que permiten reorganizar tejidos durante períodos de inanición", explicó Urbina.
Según el investigador, estos mecanismos podrían ayudar a comprender procesos de adaptación fisiológica relevantes para la medicina humana.

"La ciencia no tiene fronteras"
En la ceremonia de cierre de la expedición científica realizada este jueves en Valparaíso, el embajador de China en Chile, Niu Qingbao, afirmó que los resultados son exitosos para toda la humanidad.
La expedición contó con la participación de expertos de China, Chile, Dinamarca y Alemania, enfrentó condiciones extremas. El embajador destacó que, tras más de 40 años de cooperación científica, este sumergible logró superar "las duras condiciones del mar y la inmensa presión del océano profundo".
Para Niu, los datos obtenidos son fundamentales para el futuro del planeta:
"Esta expedición no solo ha llenado vacíos críticos en los datos de investigación fundacionales de esta área importante, sino que se erige como un hito de científicos chinos y chilenos dándose la mano para abordar el cambio climático global y proteger la biodiversidad marina".
El representante diplomático fue enfático en que la profundidad del mar representa el "futuro común de la humanidad" y que ningún país puede enfrentar estos desafíos solo.
En esa línea enfatizó que Chile, por su ubicación estratégica en el Pacífico Sudoriental, y China, como potencia marítima global, están llamados a liderar la gobernanza de los océanos. "La ciencia no tiene fronteras. La finalización exitosa de esta expedición demuestra plenamente que la cooperación abierta es el camino esencial para el avance de la ciencia marina y la innovación tecnológica", afirmó
Aunque la expedición ya concluyó, el análisis científico apenas comienza. Las muestras recolectadas deberán ser estudiadas mediante técnicas moleculares, fisiológicas y bioquímicas, un proceso que podría extenderse durante años.
Los resultados completos permitirán comprender mejor cómo funciona la vida en uno de los ambientes más extremos del planeta, un territorio que hasta ahora permanecía en gran medida desconocido.
