El Príncipe Guillermo de Inglaterra acompañó a su abuela, la reina Isabel II, a una ceremonia anual para recordar a los soldados muertos en la I Guerra Mundial. El heredero, hijo de Carlos y Diana asistió a este acto por primera vez.
La soberana, vestida de riguroso luto, rindió tributo a los muertos y heridos de guerra del Reino Unido y la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones) ante un monumento erigido en su honor en la avenida Whitehall de Londres, donde está la sede de Gobierno.
Después se efectuó una ofrenda de flores en la Abadía de Westminster y un desfile militar, que el príncipe Guillermo observó desde el balcón del Ministerio de Exteriores, acompañado de su tía política Sofía, princesa de Wessex y esposa del príncipe Eduardo.
A las once en punto de esta mañana, los participantes guardaron dos minutos de silencio por los caídos, a la misma hora en que entró en vigor el armisticio del 11 de noviembre de 1918 que puso fin a la
Primera Guerra Mundial.
La reina, su esposo el duque de Edimburgo y el príncipe Carlos -que este domingo cumple 56 años- dejaron en el cenotafio amapolas, la flor que simboliza a los soldados caídos y que muchos británicos llevan estos días en sus solapas.
Tras la ofrenda, en la que también participó el primer ministro británico, Tony Blair, se llevó a cabo un breve servicio religioso multi-confesional dirigido por el obispo anglicano de Londres, Richard Chartres. (EFE)