Muchos padres británicos podrían ser obligados a permanecer en sus casas cuidando de sus hijos díscolos si éstos son expulsados de la escuela, si prospera una idea lanzada este miércoles por el primer ministro británico, Tony Blair.
La medida sugerida por Blair se enmarca en la llamada "agenda del respeto", que será presentada en esta jornada a un grupo de trabajo del Gobierno y, con ella, el primer ministro pretende asegurarse de que los padres se impliquen en terminar con los malos comportamientos de sus hijos.
En una carta dirigida a Alan Steer, encargado del grupo de trabajo que estudiará las nuevas medidas sobre educación, Tony Blair le pidió que analice las posibles fórmulas para que los padres se responsabilicen más del comportamiento de sus hijos.
"¿Debemos exigir con la ley en la mano que los estudiantes expulsados permanezcan en casa acompañados de uno de sus padres, o es mejor dejarles que sigan libremente causando molestias en calles y en centros comerciales?", escribe Blair en su carta.
El primer ministro señala que la expulsión de clase de un alumno debe verse como "un fuerte castigo" no sólo para los directamente afectados sino también para sus padres.
Tony Blair convirtió la educación y la disciplina en uno de los pilares de su campaña electoral para ganar las elecciones del pasado 5 de mayo.
El dirigente laborista y su ministra de Educación, Ruth Kelly, se reúnen la tarde de este miércoles por primera vez con el grupo de trabajo para la disciplina en las escuelas, que se creó a principios de este año. (EFE)