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Mutilación genital, un crimen que han sufrido más de 230 millones de mujeres y niñas

Publicado:
| Periodista Digital: EFE

En el "Día Internacional de Tolerancia Cero" contra esta práctica, la ONU advirtió que otros 4,5 millones de menores están en riesgo de padecerla.

Su erradicación total integra los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 de la Organización.

Mutilación genital, un crimen que han sufrido más de 230 millones de mujeres y niñas
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Considerada un "rito de paso a la edad adulta", la mutilación genital sigue presente en países de África y Asia.

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Más de 230 millones de mujeres y niñas viven las consecuencias de haber sido sometidas a mutilación genital, una violación de los derechos humanos que amenaza a otros 4,5 millones de niñas.

Se trata de una práctica que "no puede justificarse bajo ninguna circunstancia, que compromete su salud física y mental y puede provocar complicaciones graves y de por vida", recordaron -en un comunicado conjunto, en el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina- los responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de la ONU para la Infancia, ONU Mujeres y otras agencias.

También subrayaron que los costos de tratamiento de las víctimas se estiman en alrededor de 1.400 millones de dólares estadounidenses (aproximadamente 1 billón 260 mil millones de pesos chilenos) cada año.

Naciones Unidas subraya que décadas de activismo contra esta práctica están dando su fruto y, por ejemplo, en los países donde aún es prevalente, dos tercios de sus poblaciones ya apoyan su eliminación, una meta incluida en los objetivos de desarrollo sostenible para 2030.

Sin embargo, años de avances corren peligro debido a focos de oposición "agravada por argumentos peligrosos que sostienen que es aceptable cuando la practican médicos o personal sanitario", alertaron las agencias ONU.

Sin financiamiento adecuado, los programas locales están amenazados, "lo que pondría a millones de niñas más en riesgo", advierten en el comunicado, y señalan que es necesario amplificar los mensajes de prevención, implicando para ello a líderes de opinión y al personal sanitario.

Esta práctica contraria a los derechos humanos todavía afecta a un importante porcentaje de mujeres en países africanos como Somalia, Sudán, Egipto, Etiopía, Guinea, Kenia, Nigeria o Chad, y también algunos de Asia como Yemen, Indonesia o Irak.

La historia de Magoko

Beryl Magoko nació en un pueblo del condado de Nyanza, en el oeste de Kenia, y a la edad de diez años, sin decírselo a su madre y empujada por "la presión social" constante, se escapó para "ser cortada".

Pero, ese mismo día, supo que "ninguna mujer debería atravesar esto", y nació en ella el deseo de contar su historia.

La cineasta, de 41 años, logró cumplir esa promesa en los documentales "El corte" (2017), "En búsqueda" (2018) y "Feminidad" (2019), en los que recoge las voces de su comunidad para explicar el impacto de esta práctica, y también relata su propio proceso para someterse a cirugía de reconstrucción del clítoris.

Veinte años después de pasar ella misma por la mutilación, considerada un "rito de paso a la edad adulta", la cineasta decidió regresar a su comunidad para documentar las consecuencias de esta práctica y las creencias que la sostienen.

Hemorragias, infecciones, problemas urinarios y vaginales, dolor durante las relaciones sexuales, exceso de tejido cicatrizal, fístulas, complicaciones en el parto, problemas psicológicos y también la muerte son algunos de los efectos que puede tener. 

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Imagen del documental "En búsqueda...", 2018. (EFE)

"No sabes qué te van a hacer, porque nadie te explica qué te van a cortar. A muchas chicas no les dicen absolutamente nada: vas allí como un cerdo al matadero", relata.

Al reflexionar sobre el impacto que marcó su vida y motivó su trabajo audiovisual, la cineasta profundiza en las secuelas que dejó la práctica y en su proceso personal de reparación.

"La cultura me quitó lo que me pertenecía por naturaleza, pero lo recuperé. Intentaron silenciarme, pero, a través de esta película, recuperé mi voz y eso es lo más importante", explicó.

A pesar de noticias descorazonadoras, como la petición que evalúa actualmente la Corte Suprema de Gambia para legalizar de nuevo la mutilación genital en el país, Magoko se muestra dispuesta a seguir "distribuyendo información para crear conciencia".

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El documental "Feminidad", de 2019, transcurre entre Kenia y Alemania y retrata el proceso de sanación de Beryl Magoko. (Foto: cineciutat org)

 

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