Científicos chinos descubren posible vínculo genético entre Homo erectus y denisovan

Publicado:
| Periodista Digital: EFE

El estudio analizó fósiles hallados en China y plantea que ambas especies humanas coexistieron y se cruzaron en Asia.

Científicos chinos descubren posible vínculo genético entre Homo erectus y denisovan
contenido de servicio
Llévatelo:

Un equipo de científicos liderado por el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias identificó un posible vínculo genético entre Homo erectus y denisovanos, una especie humana extinta contemporánea de neandertales y Homo sapiens.

El hallazgo, publicado esta semana en la revista Nature, sugiere que ambas especies pudieron cruzarse hace cientos de miles de años en Asia.

La investigación se basó en el análisis de seis dientes fósiles de Homo erectus encontrados en tres yacimientos de China: Zhoukoudian, Hexian y Sunjiadong. Los restos tienen al menos 400.000 años de antigüedad y fueron estudiados mediante paleoproteómica, una técnica que permite extraer información molecular desde proteínas conservadas en el esmalte dental.

El estudio aporta nuevas pistas sobre la evolución humana en Asia y sobre las relaciones entre distintas especies del género Homo, una pregunta que por décadas ha estado limitada por la escasez y fragilidad de los fósiles.

El rol de China en el estudio de la evolución humana

China ha sido uno de los territorios más importantes para comprender la expansión de Homo erectus fuera de África. Uno de los casos más conocidos es el del llamado "Hombre de Pekín", descubierto en el sitio arqueológico de Zhoukoudian, cerca de Beijing.

Sin embargo, los investigadores han enfrentado dificultades para estudiar estos restos debido a que son considerados patrimonio cultural irremplazable, lo que limita el uso de técnicas invasivas.

Para superar ese problema, el equipo chino utilizó herramientas de paleoproteómica. Esta técnica analiza proteínas preservadas en el esmalte dental, el tejido más resistente del cuerpo humano, capaz de conservar información biológica durante cientos de miles de años.

Dos variantes genéticas marcaron la investigación

El análisis identificó una variante genética denominada AMBN-A253G en los seis individuos estudiados.

Según los autores, esta mutación no aparece en ninguna otra especie de primate ni en otros linajes humanos conocidos, como neandertales, denisovanos o Homo sapiens.

Tampoco ha sido detectada en fósiles más antiguos de Homo erectus hallados en Georgia ni en restos humanos arcaicos de Atapuerca, en España.

Para los investigadores, este marcador genético confirma que los fósiles de Hexian pertenecen efectivamente a Homo erectus y demuestra que existió una población asiática diferenciada de esta especie.

La conexión con los denisovanos

El estudio también encontró una segunda variante genética llamada AMBN-M273V.

Esa mutación ya había sido detectada anteriormente en denisovanos y todavía se encuentra en algunas poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía.

Los científicos plantean que esta variante pudo haber ingresado al linaje denisovano mediante cruces con Homo erectus durante periodos de coexistencia en Asia.

Posteriormente, esa información genética habría llegado hasta humanos modernos de lugares como Filipinas, India y Nueva Guinea a través de la herencia denisovana.

El hallazgo fortalece la idea de que distintas especies humanas convivieron e intercambiaron material genético durante miles de años, un fenómeno que hoy es clave para entender la evolución humana.

Determinación de sexo y nuevas técnicas científicas

Los investigadores también lograron identificar el sexo biológico de los fósiles mediante el análisis de la proteína AMELY, presente solo en individuos masculinos.

Cinco de los restos estudiados correspondían a hombres y uno, hallado en Sunjiadong, fue identificado como femenino.

Para validar los resultados, el equipo utilizó espectrometría de masas y distintos programas de verificación molecular, además de métodos vinculados al análisis de aminoácidos para reconstruir información genética.

Según los autores, esta metodología abre una nueva etapa para el estudio de fósiles antiguos sin dañarlos, permitiendo acceder a datos que hasta hace poco eran imposibles de obtener.

LEER ARTICULO COMPLETO

Suscríbete a nuestro newsletter