La Corte Suprema emitió un fallo definitivo que declara "en regla" la expedición liderada por el empresario holandés Bernard Keiser, quien ha dedicado casi tres décadas a localizar un tesoro que, de acuerdo a diversas crónicas y leyendas, permanece enterrado en la isla Robinson Crusoe, en el archipiélago de Juan Fernández.
Según informó La Tercera, la resolución anula el rechazo previo de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y obliga al organismo a emitir una nueva resolución, lo que permitiría retomar las excavaciones antes de junio de este año.
El origen del botín
Keiser busca un tesoro del siglo XVIII valorado entre 20.000 y 40.000 millones de dólares.
Según crónicas históricas, el botín consta de unos 1.000 barriles de oro y joyas trasladados desde México por el comandante español Juan Esteban Ubilla, los cuales habrían sido enterrados en el sector de Puerto Inglés por el almirante inglés Lord Anson.
La certeza del investigador se basa en correspondencia de 1764 y años de estudio en archivos internacionales.
Desde 1998, Keiser ha invertido más de 5 millones de dólares de su patrimonio personal en esta empresa.
Restricciones y tecnología
Pese al espaldarazo judicial, la expedición —asesorada por la consultora SGA Gestión Ambiental— enfrenta estrictas limitaciones por tratarse de un Parque Nacional.
El equipo de trabajo solo tiene autorización para operar durante seis meses al año y únicamente puede utilizar herramientas manuales como palas, quedando prohibido el uso de maquinaria pesada.
El acuerdo con el Estado
De hallarse las riquezas, el reparto está predefinido por ley: el 75% pertenecerá al Estado de Chile (Consejo de Monumentos Nacionales), mientras que Keiser y sus asociados recibirán el 25% restante.
"Esta es la vencida", afirmó Jaime Solari, gerente de SGA, confirmando que Keiser liderará personalmente las faenas en terreno junto a trabajadores locales una vez obtenido el permiso definitivo de Conaf Valparaíso.