Luego de ser trasladado desde la Clínica y Maternidad Suizo Argentina hasta la Clínica Psiquiátrica del Parque para comenzar con su tratamiento contra la adicción a la cocaína, Diego Armando Maradona pasó su primera noche bajo un estricto control médico que se extiende durante las 24 horas del día, y que prohibe cualquier tipo de visitas que no sean los familiares autorizados.
Olé señala que el ex volante argentino está aislado de los otros pacientes, que comparten entre sí el comedor y algunas actividades, e inició "una cura de sueño y una dieta estricta", primer paso para un largo tratamiento contra su adicción a la cocaína.
El diario bonaerense agrega que Maradona tiene un cuarto individual en el centro médico, dependiente del prestigioso Hospital Italiano de Buenos Aires, y es controlado a toda hora por médicos del equipo de Psiquiatría del hospital, que dirige el doctor Héctor Marchitelli.
El campeón mundial con Argentina en México 1986, de 43 años, llegó en la tarde del domingo al establecimiento debido a una decisión familiar, sedado, en ambulancia y acompañado por dos médicos y una enfermera, tras obtener el alta de la Clínica Suizo Argentina.
Maradona fue internado en ese recinto durante 12 días desde el 18 de abril debido a un grave cuadro cardiorrespiratorio que lo tuvo al borde de la muerte, y hasta donde tuvo que volver el pasado 5 de mayo por una "transgresión alimentaria", según las palabras de su médico Alfredo Cahe.
Según Olé, su ex esposa Claudia Villafañe fue la encargada de comunicar al ex futbolista que ya no estaba en la lujosa casa de campo de General Rodríguez donde se había instalado desde su regreso de Cuba en marzo pasado, y hasta donde aparentemente deseaba regresar.
Con ropa deportiva y acompañado por médicos, Maradona dio el domingo un primer paseo de 20 minutos por el parque de la clínica, y luego tomó mate mientras una nutricionista le preparaba un plan alimentario de cumplimiento estricto.
Como las prescripciones médicas iniciales incluyen tranquilidad absoluta en el entorno del paciente, las autoridades tomaron varias medidas para aislarlo tanto de la tenacidad periodística como de la ansiedad de sus admiradores.
La policía estableció un vallado en la calle Del Cielito, a más de 100 metros de la entrada del establecimiento, e impide el paso a personas no autorizadas (nadie, salvo los familiares más directos), mientras que en un sector del parque de la clínica se desplegaron paneles de dos metros de alto con coloridos dibujos formando una barrera visual.
La valla policial se convirtió de inmediato en el lugar elegido por los admiradores del "10" para dejar las banderas, fotos y mensajes de aliento que no han dejado de acompañarlo desde que fue internado el 18 de marzo. (Agencias)