Televisión sueca mostró por primera vez el refugio de Bergman en un documental
La producción está dividida en tres partes en los que el cineasta habla de su hogar en las isla báltica de Faaroe, su vida privada, el cine y el teatro.
La producción está dividida en tres partes en los que el cineasta habla de su hogar en las isla báltica de Faaroe, su vida privada, el cine y el teatro.
A punto de cumplir 86 años, el director de cine sueco Ingmar Bergman abrió por primera vez las puertas de su casa en la isla de Faaroe a los medios de comunicación, en un documental en tres partes estrenado por la cadena pública SVT 1.
El documental retrospectivo, de 180 minutos, se divide en tres partes, que abordan las relaciones de Bergman con el cine y el teatro y su vida privada en Faaroe, la isla del mar Báltico a la que ha decido retirarse para siempre desde enero pasado.
Marie Nyreroed, una veterana periodista de la SVT y productora de la película, siguió varios meses a uno de los grandes creadores del siglo XX, e incluso vivió tres semanas en una casa de invitados.
"Hablábamos del amor, la muerte, la infancia y sus demonios, pero también veíamos la televisión y paseábamos en bicicleta. Intenté en vano mostrarle cómo funcionaba el nuevo computador, pero no podía hacer clic con el ratón. Y él tampoco tuvo suerte con enseñarme algo sobre ópera", recuerda la directora al diario Aftonbaldet.
Nyreroed, que ha contado como responsable de filmación con Arne Carlsson, director de fotografía de Bergman en varias películas, puntualiza que "un documental de tres horas sobre una persona puede parecer demasiado, pero fácilmente podría haber hecho uno de seis".
Sus pasión cinematográfica
La primera parte, titulada "Bergman y el cine", se abre con el director mostrando el cinematógrafo que logró, entre súplicas, de su hermano, tras cambiarlo por un ejército de soldaditos de plomo.
La cámara sigue al artista durante el rodaje de su presumible testamento audiovisual, el largometraje para televisión "Saraband", estrenado hace cuatro meses, y en su visita a la Ciudad del Cine de Solna, los míticos estudios a las afueras de Estocolmo.
Allí se rodó "Hets" (Tortura, 1944), la película de Alf Sjoeberg en la que Bergman debutó como guionista, y luego fue el escenario donde él dirigió obras tan recordadas como "Det sjunde inseglet" (El séptimo sello) o "Smultronstaellet" (Las fresas salvajes).
En su antiguo despacho, donde lo visitó Greta Garbo, recuerda las primeras lecciones que el también director sueco Victor Sjoestroem le dio sobre cómo hacer películas y cómo manejar a los actores.
Desde el éxito de "Sommarnattens leende" (Sonrisas de una noche de verano, 1955), confiesa con amargura que "he podido hacer lo que he querido, pero de un modo trágico, sin tener a alguien que diga sinceramente lo que piensa con quien hablar. Es el silencio".
Entre imágenes de sus propias películas, se intercalan fragmentos de las filmaciones realizadas por él mismo durante los rodajes, y que muestran a un Bergman joven y esbelto, vestido con chaqueta de piel y que se ríe llamativamente con frecuencia.
"Bergman y el teatro" está dedicada a su otra gran pasión, que reconoce que le ha sido "muy muy difícil" dejar, y que asegura extrañar "todos los días", al contrario que el cine.
En su antigua oficina en el teatro nacional sueco, el legendario Dramaten, donde afirma que su fantasma se aparecerá tras su muerte, enseña dónde se sentó la primera vez que acudió a ver una obra de teatro: tenía 12 años y volvió a casa con fiebre.
De las más de 125 representaciones teatrales que ha dirigido a lo largo de su vida, recuerda los intensos seis años en el Stadsteater de Malmoe (1952-58), con actores como Max von Sydow, Bibi Andersson e Ingrid Thulin, habituales también en sus películas.
Allí empezaron sus colaboraciones para televisión -"estaba completamente loco por ella"-, como "Scener ur ett aektenskap" (Escenas de un matrimonio), luego transformada en película, que provocó una conmoción en Suecia y le obligó a cambiar varias veces de número de teléfono para no convertirse en consejero matrimonial.
Una isla en el Báltico
"Bergman y Faaroe" ofrece la mirada personal sobre su relación con la isla que conoció en 1961, en el rodaje de "Saa som i en spegel" (Como en un espejo), porque la productora consideró muy costoso rodar en las islas escocesas Shetland, preferidas por él.
Después del rodaje de "Persona" (1965), Bergman ordenó construir una casa en la costa, rodeada por una verja con un letrero que avisa de la presencia de un perro, aunque ya no hay ninguno desde que Liv Ullman, entonces su esposa, abandonó la isla hace tres décadas.
En su retiro soñado, contempla el agreste paisaje o conduce en coche hasta su propio cine, un antiguo establo reformado que también sirvió como estudio de grabación y al que ahora acude todos los días, a las 15.00, para ver una película, sobre todo, cine mudo; el 14 de julio, su cumpleaños, hay sesión fija: "El circo", de Chaplin.
Bergman habla del dolor por la ausencia de su esposa Ingrid, fallecida en 1995, y de sus peores demonios: el rencor, la ira, el orden, el terror, el fracaso, la pedantería o la pereza, fragmentos que componen el universo de un genio indiscutible del cine. (EFE)