Cinta de Woody Allen sobre el tenis se llevó los aplausos en Cannes
"Match Point", que no está en competencia, muestra, la metamorfosis de un hombre de origen modesto, seducido por el lujo y el poder.
"Match Point", que no está en competencia, muestra, la metamorfosis de un hombre de origen modesto, seducido por el lujo y el poder.
De las tres películas que se proyectaron este jueves en la sección oficial del Festival de Cannes, inaugurado la noche del miércoles en el balneario, la más aplaudida fue la que no competía: "Match Point", de Woody Allen.
Las otras dos, que aspiran a la Palma de Oro, máximo trofeo del certamen, son la japonesa "Bashing", de Masahiro Kobayashi y "Kilometre Zero", una coproducción entre el Kurdistán iraquí y Francia dirigida por Hiner Saleem.
La cinta de Woody Allen tiene una factura clásica y reivindica el papel del azar en las relaciones humanas.
El protagonista de la cinta, un joven entrenador de tenis, resume perfectamente el pensamiento de Allen al hacer la cinta: "En un partido, la pelota golpea en lo alto de la red; durante un cuarto de segundo, puede caer hacia uno u otro lado. Con un poco de suerte rebota en el que te conviene y ganas el partido. Pero también puede caer de tu lado, y entonces pierdes".
En este sentido, Woody Allen que aparte de dirigir la cinta escribió -como es habitual en él- su guión, parece estar de acuerdo con el autor del dicho "Es mejor tener suerte que estar dotado".
"Match Point" muestra, además, la metamorfosis de un hombre de origen modesto, seducido por el lujo y el poder. La transición de una comedia que acaba en drama y luego vuelve a su primer estadio, está muy bien lograda y la aparente salvación del protagonista se adivina efímera.
Se trata de una cinta sutil, más profunda de lo que aparenta y magníficamente interpretada por Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Matthew Goode y Emily Mortimer.
Narra la historia de un profesor de tenis que conoce a la hermana de uno de sus alumnos de la alta sociedad inglesa y se enamora de ella.
La novia del discípulo, sin embargo, comienza a atraerlo cada vez más. Finalmente, se establece un triángulo que previsiblemente acabará en tragedia.
La película franco-kurda es una superficial incursión en los sentimientos de un hombre obsesionado por lograr la libertad de su país, llena de estereotipos y lugares comunes.
Saleem nació en el Kurdistán iraquí en 1964 pero a los 17 años escapó de la represión del presidente Sadam Husein. Actualmente, vive en París.
Esta es su cuarta película, tras "Vive la mariée... et la liberation du Kurdistan", de 1997; "Passeurs de reves", de 1999 y "Vodka Lemon", de 2003.
La narración comienza en 1988, en plena guerra entre Irán e Irak. Un joven kurdo sueña con huir de su país, aunque su mujer se niega mientras el padre de ella viva.
Enrolado a su pesar en el ejército de Husein, busca que lo hieran para poder abandonar la lucha. Un día, recibe la orden de llevar el ataúd de un "mártir de la patria" a su familia.
Este largo viaje por las desoladas carreteras de Irak sirve al director para dar a conocer sus ideas sobre el pasado y el futuro de Kurdistán, región que en 1923 fue repartida por el Tratado de Lausana entre Turquía, Irán, Irak y Siria.
Un previo acuerdo de 1919 firmado en Sevres, que reconocía la existencia y la unidad del país, nunca fue aplicado.
Finalmente, "Bashing" narra el calvario de una rehén japonesa en Irak que, tras su liberación y su regreso a casa, es rechazada por sus vecinos y amigos.
Se trata de una sorprendente parábola sobre el honor que muestra el profundo abismo que aún separa a Oriente de Occidente sobre el plano moral y filosófico.
Francotirador del cine japonés, Kobayashi -nacido en 1954-, muestra un aspecto muy poco favorecedor de su país y de sus compatriotas en este polémico filme que ha irritado a varios de sus colegas.
Es la cuarta vez que el realizador japonés es invitado a Cannes. La primera fue con "Bootleg Film", elegida para la sección Una Cierta Mirada en 1999; la segunda, en el 2000, con "Koroshi", que se presentó en la Quincena de Realizadores, y la última, un año después, con "Aruku hito". (EFE)