George Hardeen, sobrino nieto del ilusionista Harry Houdini, pidió que se exhumen sus restos para determinar si sus enemigos lo envenenaron por tratar de desacreditarlos, informó este viernes el diario El Nuevo Herald.
La solicitud se llevó a cabo 81 años después del deceso de Houdini, la Noche de Brujas de 1926, luego de que -según la versión más aceptada- el mago de 52 años sufriera una apendicitis tras recibir un puñetazo en el estómago, que derivó en una peritonitis que terminó con su vida.
Cuando se presentó el certificado de defunción, el 20 de noviembre de 1926, el cuerpo de Houdini, trasladado en tren de Detroit a Nueva York, ya había sido enterrado junto con cualquier evidencia de un posible asesinato y sin practicársele la autopsia de rigor.
Una biografía de 2006, "The secret life of Houdini" (La vida secreta de Houdini) volvió a sacar el tema a la luz pública y convenció a algunos de que el artista pudo haber sido envenenado, incluyendo a Hardeen.
Los sospechosos más probables eran miembros de un grupo conocido como "Los espiritualistas", puesto que Houdini dedicó gran parte de sus actos a exponer las fraudulentas sesiones de espiritismo del grupo.
El equipo que trabaja en la exhumación incluye a dos profesionales de renombre internacional: el médico forense Michael Baden y el profesor James Starrs, un patólogo que ha estudiado los restos desenterrados del pistolero Jesse James y del "Estrangulador de Boston", Albert DeSalvo.
Baden, quien encabezó equipos de reinvestigación de las muertes del presidente John F. Kennedy y el líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr., señaló que el certificado de defunción de Houdini posee un par de rarezas.
Esto, porque el apéndice estaba en el lado izquierdo en lugar del derecho y el diagnóstico de una apendicitis ocasionada por un puñetazo es "muy inusual", afirmó. (Cooperativa.cl)