El comediante ecuatoriano-chileno Santiago Rocha, creador del personaje del Pastor Rocha, se prepara para su debut en el Festival de Viña del Mar, donde marcará un hito al convertirse en el primer artista ecuatoriano en integrar la parrilla del certamen, instalando un cruce poco habitual entre fe y comedia.
Consultando sobre su doble nacionalidad, el comediante relató: "Yo siento que siempre he sido extranjero en ambos lugares. Allá en Ecuador me decían chileno porque mi mamá es chilena también. Y acá en Chile me decían ecuatoriano (...) me siento de los dos países", confesó, recordando su infancia en Bahía.
Sobre el hito de ser el primer ecuatoriano en Viña, aseguró que su objetivo es "abrir espacio para otros compatriotas", pues a su juicio, "el humor no tiene una nacionalidad, tiene un lenguaje que es la risa".
Lejos del personaje, Santiago aseguró que tiene sus rituales: "Siempre salgo orando antes de mi show (...) con mi equipo, en vez del 'mierda, mierda' que hacen los actores, hacemos una oración".
Finalmente, confesó su desafío para esta noche como persona neurodivergente: "Quizás a algunas personas neurodivergentes nos pasa que no podemos plantearnos en el momento y disfrutar el momento. Mi oración está porque quiero disfrutar lo que hago, poder pararme ahí y tomarme un segundo para decir 'oye, qué genial, me la estoy pasando'".
Autocrítica cristiana
Siendo pastor y teólogo en la vida real, ofreció una mirada inédita sobre las críticas que recibió Kramer por parte del arzobispo Fernando Chomalí: "Siempre va a haber un sector que se opone a lo que uno hace. El humor también tiene que incomodar, porque resiste ", planteó como premisa.
Acto seguido, reflexionó: "Este es un humor pensante, entonces si algo le molestó, yo me pregunto: ¿por qué será? ¿Qué incomoda de ello? ¿Será nuestra incapacidad de mirarnos como gente de fe? ¿Nuestra incapacidad de hacer autocrítica?".
"Quizás será más sencillo criticar a un humorista que criticar las mismas malas prácticas que llevaron a hacer ese tipo de chistes", profundizó. "¿Por qué será más sencillo eso que levantar la voz, no contra un humorista, sino contra abusos que sí existen?"
Con esta reflexión, llamó a los líderes religiosos a "A veces falta mirar más hacia dentro, aprender a reírnos de nosotros mismos para poder hacer cambios".