"París siempre es un reto", aseguró el uruguayo Jorge Drexler, que este viernes presenta en la capital francesa su nuevo disco, "Taracá", un salto internacional en un momento en el que "el español está de moda" gracias a figuras como Bad Bunny, al que dice admirar y del que sostiene que "ha llegado a lugares donde no llegó el Quijote".
"A mí me gustan las letras que hace Bad Bunny. Se critica la hipersexualidad del reguetón. Pero el ser humano es sexual. Lo que ha hecho el reguetón es ampliar el campo semántico de la canción, incluir el lenguaje de alcoba que antes no se ponía en las canciones, decir cosas que solo se decían en la intimidad", afirmó el intérprete en una conversación con EFE a pocas horas de su concierto.
Siempre favorable a explorar nuevas cosas, Drexler consideró "un logro literario" esa incorporación y recordó que el arte "no está solo para poner las cosas fáciles, también está para remover".
"La misoginia también estaba en el tango, en Police, en Sting, en el rock and roll, en la milonga... Que tire la primera piedra quien no tenga un pasado misógino", agregó el cantante uruguayo, que no esconde que le encantaría subirse al escenario junto al puertorriqueño.
Drexler consideró que "la desconfianza de lo nuevo es parte integral del ser humano" y se dice abierto a aprender de la música urbana.
"Sobre todo porque han abierto camino, han llegado a lugares donde no llegó antes el idioma español. Numéricamente, no llegó ni el Quijote", asegura.
El español es el vehículo de comunicación de Drexler, lo que le ha limitado entrar en mercados como el francés, al que ahora llega con un disco lleno de ritmos iberoamericanos como el candombe, del que sale el título, un compendio que muestra bien su música.
"La música iberoamericana es fruto de muchas integraciones, es un laboratorio de la globalización 500 años antes de que existiera la palabra globalización", afirmó.
Pese a que reconoce haber bebido de referentes franceses, muy presentes en su Uruguay natal donde incluso los libros de anatomía que usó en sus estudios de medicina eran en francés, Drexler se reivindica como iberoamericano, un terreno donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera.
"Para mí es más natural tocar en Guadalajara de México que en Lyon, aunque lo tenga más cerca", afirma el músico asentado en Madrid, que asegura conocer "mejor lo que pasa Colombia o Perú que en Francia".