Gilberto Gil cumplió 64 años este lunes y lo celebró con un concierto en Londres, donde recordó al ex Beatle Paul McCartney, quien alcanzó hace poco esa edad, y fue aclamado por un público que vibró con su mezcla de rock, samba, bossanova y reggae.
Con la pasión y la vitalidad que le catapultó al estrellato hace casi 40 años, Gil, que suspendió por un día sus obligaciones como ministro brasileño de Cultura, demostró que sigue en plena forma.
El conocido cantautor ofreció un espectáculo marcado por un intenso diálogo entre sonidos electrónicos y acústicos en el centro cultural Barbican Centre, abarrotado por unas 2.000 personas, que no dejaron de bailar al son de los ritmos brasileños más calientes.
"Hoy cumplo 64 años", anunció de repente el músico, ante un auditorio que enloqueció cuando empezó a cantar "When I'm Sixty-Four" ("Cuando tenga 64 años"), famosa canción de los Beatles en la que McCartney se preguntaba cómo sería la vida a esa edad.
Da la casualidad de que el ex componente del mítico cuarteto de Liverpool (norte de Inglaterra) conoció el pasado día 18 la respuesta a esa pregunta, de ahí que el cantante brasileño le dedicara unas cariñosas palabras.
"Cuando veáis a Paul decidle feliz cumpleaños de mi parte. El cumplió los años el domingo (18 de junio) y yo los cumplo hoy", bromeó Gil, después de que el público coreara la melodía de los Beatles y le cantara con gran entusiasmo el "Cumpleaños feliz".
Con su inseparable guitarra al hombro, Gil actuó en la capital británica dentro del festival organizado por el Barbican para celebrar la revolución cultural que desató el legendario movimiento "Tropicalia" en el Brasil de la dictadura militar (1964-1985).
El movimiento "tropicalista", que toma su nombre de una instalación del artista brasileño Hélio Oiticica, surgió en 1967 como respuesta a la represión política que padeció el país sudamericano en aquella época.
"Tropicalia" inspiró en 1968 el emblemático disco "Tropicália ou Panis et Circensis", en el que dejaron su impronta el propio Gil y otros "gigantes" de la música brasileña, como Caetano Veloso.
Seguramente, el concierto en Londres le trajo muchos recuerdos -unos buenos y otros no tanto- a Gil, ya que fue en esta ciudad donde se exilió junto a Veloso, tras ser detenidos ambos por el régimen militar en 1969, acusados de actividades "subversivas".
Treinta y siete años después de aquel suceso, Gil es hoy uno de los músicos más reputados de Brasil, con una carrera en la que ha publicado cincuenta álbumes, ha ganado siete premios Grammy (los "Oscar" de la música) y ha vendido más de cuatro millones de discos.
Y por si fuera poco, el compositor se convirtió en 2003 en el primer artista en la historia de Brasil que ocupa un ministerio, después de ser designado titular de Cultura por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Se trata de una brillante trayectoria que quedó reflejada en el escenario del Barbican, donde Gil repasó algunos de sus grandes éxitos, como "Andar con fe", "Vamos fugir", "Palco" o "Toda menina baiana", que levantaron de sus butacas a los espectadores.
Gil rindió asimismo tributo a su venerado Bob Marley, el "rey" del reggae, de quien interpretó el clásico "Coul You Be Loved", y se atrevió incluso con una particular versión en bossanova de "Imagine", la famosa canción del ex Beatle John Lennon (1940-1980).
Como colofón y en medio de una cerrada ovación, el cantante lanzó dos besos al público y se despidió bailando al grito de "¡Obrigado (gracias) Londres!".
Tras dos horas y media de concierto, el público se fue convencido de que -como dijo la organización del Barbican- "cuando actúa Gilberto Gil, es fácil creer que la música puede cambiar el mundo". (EFE)