Argelinos eligen nuevo presidente sin la habitual tutela de la Fuerzas Armadas
Votantes deben decidir entre seis candidatos en un clima electoral sin precedentes debido a la ausencia de presiones.
Votantes deben decidir entre seis candidatos en un clima electoral sin precedentes debido a la ausencia de presiones.
Cerca de 18 millones de argelinos están llamados a participar en la elección presidencial de este jueves, instancia que promete ser la más abiertas de toda la historia del país. El presidente saliente, Abdelaziz Buteflika, se enfrenta al que fuera su hombre de confianza, Ali Benflis.
La cita es un verdadero test democrático para Argelia, ya que elecciones libres y sin presiones no tienen precedentes en este país, sometido desde su independencia al albedrío de los clanes que lo han dirigido, comenzando por el viejo partido del Frente de Liberación Nacional (FLN).
Las Fuerzas Armadas, que siempre fueron las que designaron en secreto al jefe del Estado, con una tendencia marcada al fraude, decidieron esta vez permanecer neutrales y aceptar el veredicto de las urnas.
Desde el nombramiento del primer presidente del país, Ahmed Ben Bella, hasta la elección de Abdelaziz Buteflika en abril de 1999, los jefes de Estado de Argelia debieron su situación a la decisión tomada en cónclave por la decena de generales que estuvieron detrás de las grandes decisiones que comprometieron el futuro del país.
En esta ocasión, dieron su palabra de honor de que permanecerán neutrales "aunque no indiferentes" a lo que ocurra, lo que ha desembocado en un mayor interés del electorado como pudo comprobarse en la participación de la emigración, que comenzó a votar el pasado día 3.
Candidatos: desde integristas a liberales
Si bien es cierto que los seis candidatos que se presentan en estos comicios emanan del mismo sistema, sus programas electorales tienen matices, que van desde la defensa de las tesis más radicales del integrismo hasta el más acentuado de los liberalismos democráticos.
En el primer caso se sitúa el jeque Abdalá Yabala, líder del Movimiento de la Reforma Nacional (MRN), un partido integrista que reivindica las mismas tesis del proscrito Frente de Liberación Nacional (FLN).
Alí Benflis, un antiguo primer ministro que controla la franja más poderosa del FLN, es el que se ha mostrado conceptualmente como el más liberal durante la campaña electoral, formulando promesas que satisfacen prácticamente todos los apetitos.
El caso de Buteflika, presidente en ejercicio, tiene una connotación diferente porque es el que tiene una mayor experiencia de mando, unas dotes de orador que no pueden negarle ni sus propios enemigos y una visión del futuro que se entronca en la promesa de una reconciliación nacional.
Según las encuestas, Buteflika y Benflis son los dos candidatos que destacan, seguidos a bastante distancia Yabala, el berberista Said Sadi, la izquierdista Luisa Hanun, y Ali Fawzi, un personaje prácticamente desconocido.
La sociedad argelina no ha dejado de estar dividida en razón de sus regionalismos, etnias y coloración política, a lo que se ha unido la herida del terrorismo que contabiliza al menos 120.000 muertos desde que comenzó en 1992.
En los cinco años de poder de Buteflika destaca la reducción del terrorismo, la recuperación del prestigio internacional del país y la buena gestión que limitó los efectos de dos catástrofes naturales, unas graves inundaciones en Argel y el sismo de mayo del año pasado.
Pero, todo ello, a juicio de los analistas, puede no ser suficiente para garantizarle la victoria en la primera vuelta de estos comicios, lo que obligaría a una segunda en un plazo de dos a tres semanas, según los términos de la Constitución.
La Cabilia, donde sigue latente la revuelta, se encuentra esta vez dividida entre quienes van a seguir la consigna de boicot preconizada por los llamados "comités de tribus", y los que irán a las urnas en defensa del voto útil. (www.elmundo.es)