El gobierno de Néstor Kirchner logró asegurar el abastecimiento normal de gas natural hasta 2006, luego de firmar un acuerdo con las empresas del sector, las cuales obtuvieron un aumento de 40 por ciento en el precio a boca de pozo del combustible, lo que implicará un alza de entre 15 y 35 por ciento para las tarifas de los consumidores industriales.
Sin embargo, la medida, que no afectará a cerca del 90 por ciento de los usuarios trasandinos, quienes tienen consumos menores, no hace mención a la situación de las exportaciones a Chile, las que podrán sufrir nuevos recortes, de acuerdo a las necesidades de las compañías.
Alberto Fernández, jefe del Gabinete argentino, sentenció que Chile compró gas a empresas privadas, por lo que la Casa Rosada sólo instó a éstas a cumplir sus compromisos. El acuerdo también significa que los proveedores del carburante deberán invertir en obras de infraestructura, que permitan asegurar el abastecimiento de la población argentina.
Luis Sánchez Castellón, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), explicó en Buenos Aires que el Gobierno chileno está intentado concretar acuerdos de información con Argentina, para "manejar adecuadamente" las reducciones en los envíos de gas.
Además, fue enfático en señalar que se sigue solicitando "la corrección de las resoluciones, que en nuestra opinión, incumplen los acuerdos que están firmados".
Insulza reiteró insatisfacción de La Moneda por crisis energética argentina
"Los acuerdos internacionales se basan en la buena fe", expresó, por su parte, el ministro del Interior, José Miguel Insulza, al comentar los últimos alcances de las dificultades que experimenta la producción de gas natural en Argentina.
El ministro señaló a El Diario de Cooperativa que "la buena fe significa que cada país hace el máximo esfuerzo por cumplir el acuerdo de manera integral, y (con) lo que no estamos satisfechos es de que se haya el máximo esfuerzo".
Sobre la condición de privados de los proveedores de Chile, Insulza indicó que aún estos "en materia eléctrica, tienen obligaciones respecto de los usuarios en materia de suministro".
El jefe del Gabinete también hizo mención a las críticas que ha recibido el Gobierno por el manejo de la emergencia, pues "lo que no se puede, y alguna gente de oposición lo hace, es reclamar por todo". Insulza sentenció que es imposible oponerse al mismo tiempo a las centrales hidroeléctricas, al uso del petróleo y del gas natural, pues en el fondo son ataques que no buscan una solución.