Javier, un cubano de 55 años, zigzaguea por una calle de Centro Habana para no tropezar con la basura que invade la acera y llega hasta la mitad de la vía. El olor agrio hace que entrecierre los ojos, como quien corta una cebolla.
"Nadie se ocupa de esto. Tienen una cochinada con gusanos. Se está metiendo hasta para las casas. Todos los días está peor. Dicen que no hay gasolina (para los camiones recolectores)... pero yo no sé", se queja en declaraciones a la agencia de noticias EFE.
Hace tres meses el Gobierno cubano anunció por lo alto una cruzada para acabar con las montañas de basura, prometiendo "un antes y un después" frente a esta problemática y mostró al presidente, Miguel Díaz-Canel, recogiendo en la calle junto con voluntarios.
Estos días, los montones de basura se suceden en casi cada esquina de la capital, según las autoridades, por los camiones averiados y, sobre todo, la falta de combustible, agudizada por el fin del suministro desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Una vecina cuya ventana da justo enfrente de la cordillera de desperdicios por donde pasó Javier, se contiene cuando se le pregunta sobre por qué la recogida se ha convertido en una tarea prácticamente imposible:"Si dijera lo que pienso, iría presa", dice con voz baja la anciana.
En medio del barrio se encuentra la parroquia del sacerdote español Alberto Sola, quien se ha cansado de chocar contra las paredes para que alguien, el que sea, pueda ayudar a limpiar.
"Hemos ido a todas las instituciones: Epidemiología, Sanidad, el Poder Popular, he recorrido toda La Habana. (Las autoridades) lo saben, pero te dicen: 'Sí, padre, es que no hay combustible, es que no hay camiones...'. Sí, pero yo no veo esto en ninguna casa del partido", afirma en referencia al Partido Comunista de Cuba, el único legal en el país.
La basura es solo un síntoma más de la crisis total de Cuba: la isla ha perdido un 15 % de su producto interno bruto (PIB) en seis años y la escasez de insumos básicos, la inflación, la migración masiva y apagones de más de 20 horas diarias se han convertido en la norma.
Crisis de salud pública
El Ejecutivo cubano ha calificado la "higienización" de La Habana como un asunto prioritario. La preocupación no solo es estética, también es un problema de salud pública. Los depósitos desbordados se han convertido en un caldo de cultivo perfecto para la reproducción de los mosquitos que transmiten el chikunguña y el dengue.
En 2025, Cuba reconoció una epidemia por estas enfermedades, pero a finales del año las autoridades dejaron de difundir cifras. Según la Organización Panamericana de Salud (OPS), que se nutre de datos oficiales, 65 personas han muerto por la crisis sanitaria (más de la mitad, menores de edad) y un total de 81.909 se han infectado.
Estrella Ramos, que padeció chikunguña y sufrió durante cinco meses de los dolores de articulaciones y el letargo que provoca esta enfermedad, ve claramente la relación:"En todas partes, en todas las esquinas, hay basura. Y no vamos a tapar el sol con un dedo. Hay que ponerle seriedad a este país", dice mientras los vecinos la miran con preocupación, alguno le pide que baje el tono para evitar problemas.
Unas calles más adelante pasa un camión recolector con un grupo de personas que se identifican como presos. A falta de trabajadores, el Estado ha utilizado a gente con condenas menores, como esta cuadrilla de cuatro personas, que levanta lo que puede con cartones de cerveza o con sus propias manos a falta de herramientas y guantes.
Tras meses después de iniciar la campaña contra la basura, el primer ministro, Manuel Marrero, asumió que las cosas no estaban saliendo como se planeaban desde el Gobierno: "Nosotros y el pueblo nos merecemos que todo este esfuerzo esté premiado con resultados, y hoy no se aprecian los resultados" reconoció
El rol de méxico
Mientras tanto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este miércoles que la ayuda humanitaria a Cuba "continúa" porque es una "decisión soberana" del país y una muestra de su "solidaridad".
Dentro de este contexto, en su conferencia de prensa diaria desde la Ciudad de México, la mandataria agregó que México "determinará" si incluye el envío de crudo a partir de las solicitudes de las autoridades cubanas.
Así respondió a la supuesta pausa en el envío de petróleo de Petróleos Mexicanos (Pemex) hacia la isla caribeña, una información que fue reportada por Bloomberg y que Sheinbaum no confirmó ni desmintió.
Varios legisladores republicanos del estado de Florida, como Carlos Giménez y María Elvira Salazar, advirtieron este martes de consecuencias para el Gobierno mexicano, incluyendo en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), si no frena el envío de petróleo a Cuba, como ya ordenó el presidente estadounidense, Donald Trump, en Venezuela.
Sheinbaum insistió en que es la empresa estatal la que determina "de acuerdo al contrato" suscrito cuando se realizan los envíos, aunque señaló que la ayuda humanitaria es "otra vía" para el suministro de crudo de México a Cuba.
A comienzos de enero, arribó a la bahía de La Habana el buque petrolero Ocean Mariner, cargado con unos 86.000 barriles de combustible procedente de México, según confirmó a EFE el Instituto de Energía de la Universidad de Texas.