La Unión Europea (UE) dio este sábado la bienvenida a 10 nuevos estados miembros, en la mayor ampliación de su historia con la que hace realidad el sueño de la unificación de un continente atormentado por siglos de guerras y divisiones ideológicas.
El ingreso oficial de ocho países de Europa Central y Oriental, y dos pequeñas islas del Mediterráneo, fue saludado en la mañana sabatina en Dublín como "un nuevo comienzo" por los presidentes de las tres instituciones supranacionales de la UE.
El primer ministro irlandés y presidente de turno del Consejo Europeo, Bertie Ahern, el de la Comisión de Bruselas, Romano Prodi, y el del Parlamento, el también irlandés Pat Cox, rindieron homenaje a la "determinación" y coraje de los pueblos de Europa Central y Oriental, protagonistas de una "revolución tranquila" que les condujo desde la dictadura comunista al club de las democracias en 15 años.
"Incluso en los años oscuros del estalinismo, nunca perdieron la esperanza de la libertad", afirmó Prodi, emocionado.
El ingreso de Polonia, la República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Lituania, Letonia, Estonia, y las islas de Chipre y Malta, añade 75 millones de habitantes a la UE y aumenta en un tercio su territorio extendiendo sus fronteras hasta las puertas de Rusia.
Cox llamó a "recuperar el espíritu de 1989", en el que los europeos derribaron pacíficamente el Muro de Berlín y acabaron con 40 años de división artificial.
Ahern, Prodi y Cox subrayaron que la gran Europa que nace "puede funcionar y ser fuerte", pero advirtieron que ello requerirá concluir cuanto antes las negociaciones sobre la Constitución.
En un día de fiesta consagrado al optimismo, ninguno de los dirigentes comunitarios quiso adelantar cómo podrán superarse las diferencias que todavía separan a los 25 en torno a cuestiones clave como el reparto del poder en las instituciones de la Unión.
Tampoco quisieron comentar el reciente anuncio del primer ministro británico, Tony Blair, de que someterá a referéndum en su país la ratificación del Tratado Constitucional, aunque los tres admitieron que "será necesario un gran esfuerzo de explicación" a la opinión pública.
El irlandés Cox animó a los británicos a guiarse "por las pruebas, no por los prejuicios" y se declaró abochornado por los titulares de los tabloides ingleses que este sábado provocaron la alarma al denunciar la "marea humana" de inmigrantes que se avecina con la ampliación al Este.
Frente a los temores infundados de empobrecimiento o parálisis de la Unión, el presidente del Consejo Europeo, Bertie Ahern, dio la bienvenida a los 10 países que se incorporan.
"Hoy -dijo-, abrimos las puertas a la gran familia europea y les damos, en la mejor tradición irlandesa, 100 y 1.000 veces la bienvenida".
El presidente del Consejo señaló además que "la Unión cambiará con 25 miembros, pero ese cambio será para mejor... 10 nuevos miembros mejorarán y fortalecerán la Unión".
A los nuevos socios les aseguró que "la Unión Europea no supone ninguna amenaza a su singularidad. Al contrario. La Unión nos permite celebrar nuestra diversidad. Y, al mismo tiempo, trabajando juntos lograremos triunfar en nombre de todo el pueblo de Europa".
El presidente de la Comisión, Romano Prodi, habló de "los valores democráticos compartidos" y de la "gran riqueza común", pero advirtió que quedan aún muchas cosas pendientes, entre las que destacó el problema de Chipre, que la semana pasada decidió en plebiscito perpetuar la división de sus comunidades turca y griega.
Prodi recordó que, una vez conseguida la incorporación de los nuevos 10 miembros, la Comisión ha recomendado que se abran negociaciones con Croacia, además de las que ya están en marcha con Bulgaria y con Rumania y de las pendientes con Turquía.
También el presidente del Ejecutivo comunitario se refirió a la necesidad imperiosa de combatir el terrorismo: "Ningún país, ni siquiera una Unión del tamaño que hemos conseguido, puede enfrentarse por sí solo a este fenómeno siniestro". (EFE)