Una bomba en un mercado de Bagdad dejó siete muertos
Atentado, que dejó además 13 heridos, se produjo mientras en el sur del país continúan los combates entre las fuerzas ocupantes británicas y las milicias del clérigo Muqtada al Sadr.
Atentado, que dejó además 13 heridos, se produjo mientras en el sur del país continúan los combates entre las fuerzas ocupantes británicas y las milicias del clérigo Muqtada al Sadr.
Al menos siete iraquíes, entre ellos varios policías, murieron este domingo en una explosión que sacudió un mercado de Al Bayaa, en el centro de Bagdad, mientras la tensión en el sur chiíta del país aumenta y el clérigo radical Muqtada al Sadr continúa desafiando a las fuerzas de la Coalición.
La bomba explotó a media mañana en un abarrotado mercado de Al Bayya, en el centro-sur de Bagdad, instantes después de que pasara por la zona un convoy militar estadounidense, dijeron varios testigos.
Instantes después de la explosión, soldados estadounidenses acordonaron la zona y coordinaron la entrada y salida de las ambulancias, que al menos evacuaron siete cadáveres, explicó un coronel norteamericano.
"Al parecer fue un artefacto de fabricación casera colocado en la calle", añadió la fuente, sin dar más detalles.
Fuentes hospitalarias dijeron que ingresaron trece personas con heridas de diversa consideración.
"Había venido a acompañar a mi padre para hacer unos encargos cuando de repente una explosión muy grande me ha hecho caer sobre este auto", explicó Hatem al Hafur, un joven informático, aún conmocionado por lo sucedido en el abarrotado mercado de Al Bayaa.
Hatem trataba de limpiar con un pañuelo una herida que tenía en la cabeza, producida al golpearse contra el parabrisas del coche, y preguntaba nervioso si alguien había visto a su padre, al que ha perdido en el caos que siguió a la explosión.
Pese a las explicaciones de los militares estadounidenses de que se trataba de un artefacto que estaba oculto, una multitud enfurecida en una de las calles cercanas aseguraba haber visto a un cazabombardero F-16 lanzar un misil contra un edificio del mercado.
En unos momentos de graves tensiones entre la sociedad civil y las fuerzas de la Coalición, las teorías sobre conspiraciones se extienden por el país como un reguero de pólvora, y basta que alguien asegure haber visto un avión o un misil atacar una zona civil, para que cientos de personas confirmen haberlo visto u oído.
Además del atentado en el mercado, al menos otras cinco grandes explosiones sacudieron esta mañana los distritos de Khadraa y Bayaa, donde son comunes las emboscadas contra los vehículos militares que utilizan la autopista del aeropuerto para llegar a sus bases.
Mientras, las fuerzas británicas se enfrentaron a milicianos de Muqtada al Sadr en Basora, al sur del país, por segundo día consecutivo. Tres soldados ingleses resultaron heridos por la mañana cuando un artefacto explosivo hizo volcar su vehículo en la ciudad.
También miembros de la milicia de Múqtada, el "Ejército del Mahdi", dispararon en la madrugada granadas de mortero durante varias horas contra posiciones británicas en Amara, a 180 kilómetros al norte de Basora, y también la residencia del gobernador de la provincia fue alcanzada por algún proyectil.
Aparentemente, estos ataques son un intento de los milicianos para abrir nuevos frentes en su lucha contra las tropas de ocupación después de que uno de los ayudantes de Múqtada lanzara un llamamiento a la "yihad" o guerra santa contra las tropas británicas y ofreciera recompensas por la captura la muerte de sus soldados.
El Ejército norteamericano, que mantiene sitiadas las ciudades santas del chiísmo en Irak, Kerbala, Nayaf y Kufa, teme que aumentar su presión sobre Muqtada, al que buscan en relación a un caso de asesinato el pasado año, puede enfurecer a la mayoría chiíta del país.
También en Bagdad el Ejército estadounidense volvió a entrar en el suburbio de Ciudad Sadr, al este de la capital, donde se concentra un gran número de los seguidores de Múqtada, en su mayoría jóvenes desempleados. (EFE)