Los tres italianos que estuvieron secuestrados casi dos meses en Irak regresaron este miércoles a su país, donde son protagonistas involuntarios de una polémica acerca de la posible instrumentalización de su caso ante las elecciones europeas del próximo fin de semana.
Trasladados desde Bagdad en un avión oficial italiano, Salvatore Stefio, Umberto Cupertino y Maurizio Agliana, los tres guardias privados de seguridad liberados el martes 8 de junio por fuerzas especiales estadounidenses y polacas, pudieron abrazar de nuevo a sus familiares en la base romana de Ciampino.
Los tres tuvieron mejor suerte que Fabrizio Quattrocchi, secuestrado junto a ellos y ejecutado por sus captores de un disparo en la nuca el 13 de abril.
El viceprimer ministro, Gianfranco Fini, y el ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, eran las principales autoridades presentes en el aeropuerto, donde se congregaban decenas de periodistas para informar del desenlace feliz de un caso que ha tenido en vilo a la sociedad italiana durante casi dos meses.
La noticia de la liberación recorrió toda Italia y las cadenas de televisión interrumpieron su programación y emitieron informativos especiales para contar todos los detalles.
La "estrella invitada" en casi todos esos espacios fue el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quien habló en directo para varios canales desde el avión que le transportaba a Sea Island, Estados Unidos, donde participará en la cumbre del G-8.
Ya en el país norteamericano apareció en otros programas para mostrarse satisfecho de la liberación de los tres compatriotas, subrayar su implicación en el final feliz y, sin ambages, pedir el voto para su partido en las elecciones europeas del fin de semana.
Otros miembros del Gobierno, en especial el titular de Exteriores, Franco Frattini, han reiterado su presencia en canales y radios para resaltar la iniciativa de los servicios de inteligencia italianos, a quienes atribuyen las pistas que llevaron a estadounidenses y polacos a la acción de comando.
Los líderes opositores, a escasos días de la consulta electoral, declararon su alegría por la liberación de los vigilantes, pero lamentaron las muertes de Quattrochi y la de Antonio Amato, el cocinero asesinado recientemente en un ataque de terroristas islámicos en Arabia Saudí.
El secretario general de Demócratas de Izquierda, Piero Fassino, pidió al Ejecutivo que no instrumentalice el caso porque "corre el riesgo de ser juzgado severamente por los ciudadanos. Que se acuerden de José María Aznar cuando intentó usar el atentado del 11 de marzo en vísperas de las elecciones".
El conflicto iraquí está también presente en el debate electoral entre los dos grandes bloques de la política italiana y, así Berlusconi, insiste en que las fuerzas militares de su país seguirán en Irak para una misión "justa y santa", mientras Fassino ha asegurado que "la estrategia de la guerra preventiva no es la vía justa. Lo ha demostrado la nueva resolución de la ONU". (EFE)