 La soldado England, en la imagen, afirmó que recibió órdenes para tomarse e incluso sacar fotos de las humillaciones contra iraquíes. (Foto: EFE) |
La soldado estadounidense Lynndie England, acusada de agredir y maltratar a prisioneros iraquíes en el recinto de Abu Ghraib, aseguró que "cumplía órdenes" y que el trato a los reclusos es incluso peor de lo que se vio en las fotos que destaparon el escándalo.
Siguiendo el consejo de su abogado, la soldado sólo respondió con un "sí", a la pregunta de si el abuso a los prisioneros era todavía peor de lo que todo el mundo ha podido ver.
England es una de las soldados que, junto a otros compañeros, aparece en las fotos publicadas, sonriendo y sosteniendo una cuerda atada al cuello de un prisionero desnudo y tirado en el suelo de la cárcel de Abu Ghirab, en las afueras de Bagdad.
Según declaró este miércoles a una cadena de televisión KCNC de Denver, lo hizo porque le dieron instrucciones para posar de esa manera.
"Recibí órdenes de personas de mayor rango para ponerme allí... ellos hicieron la foto y eso es todo lo que sé", añadió en la entrevista realizada en el recinto militar Fort Bragg, donde permanece en custodia.
"Ellos nos decían 'Hey, lo están haciendo increíble. Sigan así'", continuó.
Respecto de la imagen en la que aparece sonriendo, England explicó: "Me dijeron que me parara ahí, levantar los pulgares, mirar a la cámara para que tomaran la foto".
Además, según su versión, oficiales estadounidenses le dijeron a ella y a sus compañeros que la humillación de los prisioneros era un ajuste de cuentas.
Aunque le pareció un poco extraño, "nosotros estábamos haciendo nuestro trabajo, lo que significa que hacíamos lo que nos decían y el resultado era el que querían".
La soldado, quien ha sido acusada de agresión contra detenidos y de conspirar para maltratarlos, realizó estas declaraciones desde la base de Fort Bragg (Carolina del Norte), donde permanece bajo custodia, a la espera de las decisiones que tomen las autoridades militares en relación con su caso.
Lynndie England, de 21 años de edad y embarazada de cuatro meses, es una de los nueve soldados de la Policía Militar estadounidense acusados de ultrajar a los prisioneros. (EFE)