Tropas japonesas y surcoreanas suspendieron sus labores en Irak
La medida tomada ante el aumento de la violencia afecta a unos 500 soldados nipones desplegados en Samawa y a otros 600 surcoreanos que permanecen en Nasiriya.
La medida tomada ante el aumento de la violencia afecta a unos 500 soldados nipones desplegados en Samawa y a otros 600 surcoreanos que permanecen en Nasiriya.
Las tropas japonesas destacadas en Samawa, una ciudad chiita del sur de Irak, suspendieron "provisionalmente" los trabajos de reconstrucción que realizaban en esa localidad debido al último estallido de violencia en el país, según indicó el Ministerio de Defensa nipón. La misma medida ordenó el Gobierno surcoreano a los efectivos que ese país desplegó en Nasiriya.
"Debido a la degradación de la seguridad, las tropas suspendieron provisionalmente su trabajo humanitario", señaló un portavoz del Gobierno japonés. "La seguridad de las tropas es nuestra primera prioridad", añadió.
Esta fuente explicó que la noche del miércoles se descubrió un obús de mortero en las proximidades de un campamento militar japonés en Samawa. Además, según las agencias de prensa Jiji y Kyodo, se escucharon al menos tres explosiones cerca de esta zona.
Alrededor de 500 soldados del Ejército de tierra nipón se encuentran desde hace un mes en Samawa, una ciudad relativamente apacible hasta el momento, para desarrollar una misión destinada a tareas de reconstrucción, humanitarias y logísticas, que no incluye su participación en combates. Esta es la primera vez desde 1945 que las tropas japonesas participan en un escenario bélico.
Según fuentes periodísticas, la situación en esta ciudad era de calma, sin que se hayan producido hasta el momento manifestaciones por parte de la población como en otras localidades de la región.
Corea del Sur suspende actividades en Nasiriya
En tanto, el Ministerio de Defensa de Corea del Sur ordenó suspender las actividades humanitarias de su contingente militar desplegado en el sur de Irak, debido a la crítica situación creada en ese país árabe, informaron fuentes oficiales.
Un portavoz del Ministerio surcoreano indicó que aunque la medida se tomó el martes, la precaución volvió a ponerse de manifiesto tras conocerse el miércoles la liberación de dos civiles surcoreanos que fueron capturados durante 14 horas por milicianos chiitas tras más producirse los enfrentamientos con militares italianos en Nasiriya.
Corea del Sur mantiene cerca de 600 ingenieros y médicos militares en la ciudad sureña de Nasiriya, dedicados a labores humanitarias, que se espera sean relevados una vez se decida la salida del contingente de 3.000 soldados aprobada por el Gobierno.
Pese a la suspensión de sus actividades, el Ministerio surcoreano precisó que los médicos seguirán con sus tareas, pero acantonados dentro del cuartel militar. (Agencias)