Un joven de 18 años fue ahorcado en público en una plaza de la ciudad de Qaem Shahr, en el norte de Irán, tras ser condenado por violación, informó la agencia local de noticias Fars.
La fuente indicó que el jueves fueron ahorcados otros tres hombres en público en la ciudad de Behdasht, tras haber sido condenados por violación.
Irán, con 676 ejecuciones en 2011, fue el segundo país del mundo en aplicación de la pena de muerte, por detrás de China y por delante de Arabia Saudita, según organizaciones internacionales.
En uno de sus últimos informes, el relator especial de la ONU para los Derechos Humanos en Irán, Ahmed Shahid, se mostró preocupado por que la República Islámica haya multiplicado casi por siete las ejecuciones desde 2003, cuando se contabilizaron cien.
Shahid indicó que el 81 por ciento de las penas de muerte en Irán en 2011 estuvo relacionado con el tráfico de drogas, y reclamó al Gobierno de Teherán una moratoria de las ejecuciones para todos los delitos, que conmute las pendientes por lapidación y prohíba la ejecución de menores, como establece el derecho internacional.
En Irán, un estado teocrático musulmán chiíta, rige una interpretación de la ley islámica, o sharía, por la que se condena a muerte a los asesinos, violadores, narcotraficantes y a aquellos que atentan contra la ley de Alá y la República Islámica.