Cinco claves para entender el vertido de aguas contaminadas de Fukushima
Tras la crisis producida por el terremoto y tsunami de 2011, la planta comenzó a inyectar agua marina en los reactores para enfriar su combustible y evitar una catástrofe.
El agua resulta contaminada al entrar en contacto con materiales radiactivos, por lo que es almacenada en tanques, sin embargo, el espacio para albergarlos se agotará en 2024.
Ante este problema de espacio, y con la perspectiva de "limpiar" de residuos radiactivos de la zona que ocupa la central, las autoridades japonesas estudiaron distintas opciones para deshacerse del agua contaminada, entre ellas, el vertido controlado.
