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Cartas de amor que han sobrevivido a siglos de guerras o al olvido

Publicado:
| Periodista Digital: EFE

Una exposición en los Archivos Nacionales de Inglaterra reúne más de 50 misivas históricas que abarcan cinco siglos de intimidad.

Entre las "joyas" destacan la renuncia al trono de Eduardo VIII, el testamento de Jane Austen y una desesperada petición de clemencia para liberar al escritor Oscar Wilde.

Cartas de amor que han sobrevivido a siglos de guerras o al olvido
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La muestra estará abierta hasta abril y reúne originales que datan del siglo XV, incluyendo material rescatado de saqueos piratas que sobrevivieron catalogadas como archivos oficiales.

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Hay cartas de amor, testamentos o súplicas desesperadas que han sobrevivido a siglos de guerras y al olvido, como la abdicación por amor de Eduardo VIII o una misiva de un religioso español enviada a su madre desde Perú.

Esos documentos únicos, recogidos con el título de "Cartas de amor", se exponen en Kew (sur de Londres), en los dominios de los Archivos Nacionales británicos: son más de 50 documentos cuidadosamente seleccionados correspondientes a un periodo de 500 años, para mostrar que el amor se manifiesta de muchas formas. Puede ser peligroso, transformador, duradero o fugaz.

En tiempos en que el amor no podía expresarse abiertamente, debido a las normas sociales o las restricciones legales, estos documentos ofrecen una rara ocasión de vislumbrar los vínculos emocionales.

No solo son cartas de 'amor carnal', también las hay de afecto familiar o entre amigos. Son "inesperadas expresiones de amor" registradas durante 500 años, como recuerda a EFE la comisaria Vicki Iglikosky Board.

Escritas pero nunca entregadas

Algunas de las cartas nunca se enviaron o llegaron a su destino y han permanecido en los archivos como documentos oficiales, por razones burocráticas o coyunturales.

La muestra, que abrió el pasado 24 de enero y que estará abierta hasta el 12 de abril, está dividida en varias secciones: sacrificio, amistad, dolor, amor peligroso, familia, separación y legado.

Algunos documentos son obra de autores desconocidos, pero hay "joyas de valor" histórico, como la carta de clemencia que envió a la reina el amante del escritor Oscar Wilde, el testamento de la escritora Jane Austen y hasta cartas saqueadas durante la época de la piratería británica.

Uno de los documentos de mayor valor histórico es la carta oficial de abdicación del rey Eduardo VIII, quien renunció al trono británico el 10 de diciembre de 1936 para casarse con la divorciada estadounidense Wallis Simpson, tras entender que ni el Parlamento británico ni el pueblo admitiría a un monarca con una mujer divorciada.

Se encuentra también la carta que Alfred "Bosie" Douglas, amante de Oscar Wilde, le envió a la reina Victoria el 25 de junio de 1895 para suplicarle la liberación del escritor, encarcelado por "indecencia grave", un término legal utilizado en la época para criminalizar actos homosexuales.

"Bosie" Douglas manifestó que el escritor y ensayista permanecía en prisión "injustamente condenado por la fuerza del prejuicio".

Hay cartas de amor de tiempos medievales, como una propuesta de matrimonio de finales del siglo XV, que ha sido difícil de descifrar dado que algunas letras quedaron ocultas por el deterioro del papel. Este es el caso de una misiva, de autor anónimo, en el que se dirige a su amada como "la dama más encantadora y la criatura más hermosa".

Entre otros documentos, hay una carta que envió Henrietta Maria a su marido, el rey Carlos I, el 21 de abril de 1644, durante la guerra civil inglesa entre el monarca y el Parlamento (1642-1651).

En la misiva, Henrietta le comunica que está enferma a causa de un resfriado, pero que espera "que el descanso de este día me haga bien" y termina con la frase "soy absolutamente tuya".

Además, una carta enviada por Robert Dudley, primer conde de Leicester, a la reina Isabel de Inglaterra revela el alcance de la cercanía entre la monarca y el influyente noble inglés, favorito cortesano de Isabel y figura central de la corte isabelina.

Ese documento, en el que el conde se interesa por el estado de salud de la soberana y está fechado el 29 de agosto de 1588, se refiere a ella como "mi graciosa señora" y resalta que "lo más importante del mundo es pedirle que tenga buena salud y una vida larga."

Cartas de amor como botín de piratas

El amor de esta exposición adquiere otras formas más allá de las románticas. Así, destaca el testamento de la escritora británica Jane Austen a su hermana Cassandra, a quien le dejó todas sus posesiones. Está fechada el 27 de abril de 1817, casi tres meses antes de su fallecimiento.

O la extensa carta del religioso español Baltasar Moreno a su madre en Ujigar (Granada), fechada en Lima el 11 de mayo de 1779, en la que le cuenta que había sido ordenado sacerdote.

"Parece que el Señor quería (incluso en estas tierras lejanas) conceder vuestro deseo de ver al menos a uno de sus hijos elevado al clero", escribió el religioso. Su misiva jamás llegó a su familia porque fue saqueada por los británicos en un ataque a un navío español.

Sobre la carta del sacerdote español, la comisaria explicó que la misiva va acompañada por un "hermoso paño de ordenación", y el contenido de la carta tiene "expresiones de cariño".

En tiempos de la llamada piratería, los barcos británicos confiscaban todo lo que encontraban en las embarcaciones para llevarlo a Inglaterra y demostrar que se habían hecho con el bote.

"Los británicos confiscaban el material a bordo y recogían cualquier cosa que hubiera. Podían ser cartas, bitácoras, todo tipo de información. A través de estos valiosos registros, encontramos estas voces supervivientes inesperadas, de gran alcance global", señala la comisaria.

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