La firma del acuerdo energético que selló el miércoles el presidente argentino, Néstor Kichner, con su par boliviano, Carlos Mesa, en el que Buenos Aires se comprometió a restringir totalmente el envío a Chile del gas que se importará desde el país altiplánico, causó la indignación de legisladores chilenos.
El presidente del Senado, Hernán Larraín (UDI), dijo que esto es "un desaire para Chile", sobre todo porque el convenio fue firmado a nivel de presidentes.
Por su parte, el senador Gabriel Valdés (DC) se lanzó en picada contra el primer mandatario altiplánico.
"Si la forma en que el presidente (Mesa) trata a Chile es ésta, nos enfriamos todos. Y lo peor que le puede pasar a Bolivia es que Chile se olvide de buscar alguna solución para Bolivia. Este tipo de acciones compromete realmente la dignidad del país y no explican el interés que los bolivianos tienen de buscar un acuerdo con Chile", aseguró Valdés.
En tanto, el senador Sergio Romero (RN) acusó a Bolivia de realizar un "chantaje internacional" a Chile.
"Consideramos extraordinariamente grave la situación que ha planteado el Gobierno boliviano, con una actuación inamistosa y que simplemente esta lindando en lo que nosotros podríamos denominar un chantaje internacional. El Gobierno de Bolivia a través de un decreto del presidente Mesa ha planteado derechamente aislar y boicotear al Gobierno de Chile y a su pueblo", señaló Romero.
Por otra parte, el senador Juan Antonio Coloma (UDI) pidió al Gobierno mantenerse atento ante esta situación.
"Por eso nosotros como miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores no podemos permanecer ausentes ni silenciosos. Pedimos a la Cancillería especial velocidad de respuesta y vigilancia respecto de los futuros acontecimientos que puedan ocurrir en esta materia", indicó el parlamentario de la UDI.
Las expresiones de molestia también se repitieron en la Cámara Baja, donde el legislador Antonio Leal (PPD) dijo que es inaceptable que Argentina haya validado la exigencia boliviana, más aún cuando el país trasandino no ha cumplido con los compromisos energético asumidos con Chile.
El acuerdo suscrito por Kichner y Mesa supone la venta de cuatro millones de metros cúbicos diarios de gas durante los próximos seis meses, destinado a aminorar el déficit energético de Argentina durante el invierno. El texto estipula que el combustible no podrá ser enviado a Chile.
Aunque sin mencionar a nuestro país, el texto también obliga a Buenos Aires a no autorizar "desde la Cuenca Noroeste Argentina, la exportación de gas natural a terceros países de una cantidad superior al promedio histórico de los 90 días anteriores" a la fecha del pacto firmado el miércoles.
El racionamiento en 2,3 millones de metros cúbicos que Argentina impuso a Chile comenzó el jueves 1 de abril pasado.
En medio de este nuevo impasse, el Gobierno venezolano expresó su voluntad de brindar "cooperación energética" a Chile, lo que se está conversando a nivel de embajadas y Ejecutivos.