En prisión preventiva quedó "El Morocha", líder de la banda narco homónima relacionada con secuestros, homicidios y torturas y vinculada al mediático hallazgo de cadávares en una fosa séptica de la comuna de San Vicente de Tagua Tagua (Región de O'Higgins).
El peligroso delincuente, de 28 años, fue detenido en la comuna de San Joaquín en la Región Metropolitana, donde se ocultó por varios meses gracias a los contactos criminales que tenía en esa zona.
"Él ejercía el liderazgo de esta banda ("Los Morocha") que tenía como principal actividad dedicarse al tráfico de drogas en distintas comunas de la Región de O'Higgins: en Malloa, en San Fernando, en San Vicente, también en Rengo y en Santa Cruz", dijo el fiscal regional, Aquiles Cubillos.
Asimismo, "proveía de armas (a la banda) y, obviamente, ordenaba la ejecución de diversos delitos; no solo la comercialización de drogas, sino que también otros relacionados a esta actividad para infundir temor y, en definitiva, mantener el control territorial de las zonas donde ellos comercializaban drogas", añadió.
"El Morocha", que también amenazaba y atemorizaba a sus víctimas, fue formalizado por asociación criminal, secuestro con homicidio e inhumación ilegal, secuestro con violación y abuso sexual, secuestro con lesiones graves y tráfico de drogas.
El macabro hallazgo de la fosa en San Vicente
El director de Control de Drogas e Investigación Criminal de Carabineros, general Jaime Veloso, afirmó que el antisocial y "principal autor de los delitos, tenía residencia también en Santiago y vínculos criminales en la Región Metropolitana. Fue compleja su captura".
Sin embargo, "los antecedentes que existían en la carpeta investigativa, el análisis detallado de cada uno de ellos, más los distintos antecedentes que los equipos investigativos -y que trabajaban en terreno- fueron acumulando, determinaron el paradero de esta persona, que no fue en el domicilio que él registra", afirmó.
Entre los delitos atribuidos a "Los Morocha", se encuentra el descubrimiento, en noviembre de 2025, de dos cuerpos -uno de ellos descuartizado- enterrados en una fosa de una casa de tortura en San Vicente, en la localidad de Pueblo de Indios.
Los restos eran de personas que consumían y comercializaban drogas y uno de ellos pertenecía a Catalina González Rojas, de 25 años, cuyo caso generó impacto ya que fue quemada al interior de un tambor antes de ser enterrada.
En total, la investigación identificó cuatro víctimas, de las cuales tres corresponden a secuestros relacionados con homicidio, violación y lesiones graves de un hombre que sobrevivió y su familia estampó la denuncia.
Además, hay una decena de detenidos y continúan las diligencias para capturar al último integrante de la banda, conocido como "El Tito".