La primera sala Anticorrupción peruana declaró este viernes prescrito el proceso que se seguía contra los ejecutivos chilenos de la empresa Luchetti Fernando Pacheco y Gonzalo Menéndez, acusados ambos de presunto tráfico de influencias.
El tribunal, presidido por vocal Inés Villa acogió de esta manera el pedido presentado por la defensa de la empresa que se sustenta en el anterior fallo de la Corte Suprema que estableció el lunes 6 de febrero la prescripción del delito, por el que se perseguía al máximo ejecutivo de la fábrica de pastas, Andrónico Luksic Craig.
De acuerdo a este fallo judicial, Luksic, Pacheco y Menéndez fueron procesados por un mecanismo que no era el más adecuado tomando en cuenta que los ejecutivos no eran funcionarios públicos.
En el caso de trabajadores fiscales en Perú el delito de tráfico de influencia prescribe a los ocho años, mientras que para el resto la prescripción se dicta luego de seis.
La magistrada señaló que el proceso, por su parte, está cerrado, aunque la Procuraduría Anticorrupción presentó el jueves un pedido ante el máximo tribunal peruano para que se revise la sentencia que ordenó el archivo del caso que afectó a Luksic y es probable que lo amplíe a los otros dos ejecutivos.
Los tres chilenos estuvieron procesados en Perú por uno de los denominados "vladivideos", el que se difundió el año 2000 en el Congreso limeño.
En la cinta aparecen en una conversación con el ex asesor de Alberto Fujimori en el gobierno peruano, Vladimiro Montecinos, donde supuestamente solicitaban ayuda judicial ante un juicio por el lugar donde estaba emplazada la planta de pastas de la empresa en Lima.
Dicha planta se ubicaba en una zona ecológica de la capital peruana por lo que la Municipalidad le abrió un proceso con el fin de erradicarla. Fallo que fue contrario a las pretenciones de la firma chilena.