El sacerdote jesuita Felipe Berríos, capellán de "Un techo para Chile", dijo sentirse "feliz" por la reducción de la pobreza que evidenció la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) 2003, aunque dijo que ese avance debe instar a "seguir peleando". En conversación con El Diario de Cooperativa, el religioso dijo que una de las principales barreras a vencer es el "clasismo" que "frena" las oportunidades de los más desposeídos.
El padre Berríos dijo que la discriminación por el origen social "brota de una inseguridad tremenda" y de "creer que nuestro modo de ser es la única verdad".
Asimismo dijo que es una de las principales barreras, ya que "frena que personas que por sus capacidades puedan optar a ciertos cargos, personas con capacidades puedan tener ciertos liderazgos. Las van postergando porque son rechazadas por cosas que son tontas".
El sacerdote cree que el propio padre Alberto Hurtado llamaría a reflexionar la país con la pregunta de "si es Chile un país clasista".
"No creo que es algo que uno tiene que responder de inmediato con palabras, sino que reflexionar. Todos nosotros tenemos algo de clasismo metido y tenemos que ser consciente de ello y combatirlo", sostuvo.
El capellán de "Un techo para Chile" dijo sentirse "feliz" con los resultados de la encuesta Casen que muestran que en los últimos tres años la pobreza en nuestro país bajó del 20,6 al 18,8 por ciento de la población, lo que equivale a decir que 173.400 chilenos dejaron esa condición.
"Esta es la verdadera Olimpiada, terminar con la pobreza. Y hemos disminuido la pobreza en algunos puntos y eso nos tiene que dejar felices a todos lo chilenos por un lado y por otro lado, bueno seguir peleando", afirmó.
Por último, invitó a los chilenos, especialmente a los más jóvenes, "a que se metan en las poblaciones, en los campamentos, que se hagan socios de los más pobres y trabajemos juntos. Ya sea construyendo mediaguas, ya sea haciendo clases, dando créditos, alfabetización, planes de salud, bibliotecas, lo que sea".