Tópicos: Sociedad | Salud

Científicos hallaron área cerebral que causa el trastorno obsesivo-compulsivo

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Autor: Cooperativa.cl

Los enfermos tienen alterada una región cerebral situada entre los ojos, llamado córtex orbitofrontal.

Parientes cercanos de un afectado tienen hasta ocho veces mayor riesgo.

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El obsesivo-compulsivo Melvin Udall -personaje que interpretó Jack Nicholson en la película "Mejor Imposible"- probablemente tenía alterada una región cerebral situada entre los ojos, llamado córtex orbitofrontal.

En una reciente investigación, publicada en la prestigiosa revista Science, un grupo de científicos británicos observó que esta zona de nuestra anatomía, relacionada con la flexibilidad a la hora de tomar decisiones, funciona de manera diferente en las personas con este trastorno.

Comportamientos repetitivos, rituales diarios, pensamientos recurrentes son algunas de las características del trastorno obsesivo compulsivo es una alteración mental que afecta al tres por ciento de la población y que puede llegar a interferir gravemente en la vida diaria.

Se trata de personas con temores recurrentes a ser contaminados o atacados, que sufren un miedo constante a que le ocurra algo a un ser querido, que tienen que lavarse las manos siguiendo un esquema predeterminado que deben comprobar la llave del gas varias veces antes de salir de casa, entre otras conductas.

Hasta ahora, los científicos ya habían observado que el problema era más frecuente en algunas familias, lo que hacía sospechar de un componente genético.

Sin embargo, aunque los parientes más cercanos de un afectado tienen hasta ocho veces mayor riesgo que la población general de ser obsesivos, hasta ahora no se ha encontrado ningún gen concreto al que culpar del problema.

El experimento

El equipo de Samuel Chamberlain, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, reunió en torno a un curioso experimento a varios voluntarios: 14 de ellos sufrían obsesión compulsiva, otros 12 eran familiares directos de un afectado (hermanos, mayoritariamente) y los otros 14 eran personas sanas sin antecedentes familiares.

Los investigadores estuvieron midiendo su actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional mientras respondían un test de flexibilidad.

En una pantalla, los voluntarios iban viendo varias imágenes superpuestas (una cara humana y una casa), y tenían que elegir mediante ensayo-error cuál de las mostradas era la correcta en cada ocasión.

Cuando habían encadenado seis aciertos seguidos, el sistema volvía a cambiar y tenían que volver a aprenderse las imágenes.

Los afectados por esta enfermedad y también aquellos con un familiar obsesivo, tenían limitada actividad en una región del cerebro denominada córtex orbitofrontal.

Situada en los lóbulos frontales, esta zona está relacionada con la toma de decisiones y el comportamiento, pero también es capaz de frenar ciertas rutinas habituales en el día a día.

"Probablemente, el mal funcionamiento de las áreas que controlan nuestra flexibilidad predispone a la gente a desarrollar los rígidos síntomas característicos del trastorno obsesivo-compulsivo", añadió el principal investigador.

Hasta ahora, el diagnóstico de este problema se basa sobre todo en una entrevista clínica para identificar los síntomas de las personas afectadas.

Sin embargo, los expertos confían en que esta nueva pista cerebral permita ayudar a una detección más temprana de la obsesión.

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