Hospital cumplió fallo judicial y dejó morir a bebé con enfermedad terminal

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Autor: Cooperativa.cl

Luke Winston-Jones sufrió una crisis y los especialistas del hospital Alder Hey de Londres no recurrieron a ventilación artificial, haciendo uso del fallo judicial que los autorizó a dejarlo morir.

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El pequeño Luke Winston-Jones, de nueve meses de edad, falleció dos semanas después de que un tribunal británico autorizara a los médicos a no reanimarlo con ventilación artificial si sufría un deterioro de su estado.

 

Este menor padecía una enfermedad genética incurable llamada síndrome de Edwards, patología que consiste en la presencia de un cromosoma adicional en el par 18.

 

Entre los síntomas más comunes de este síndrome destaca el bajo peso al nacer, el retraso mental, las malformaciones cardiacas o renales y otros problemas físicos como un excesivo desarrollo del cráneo en su parte posterior, las deformidades en orejas, mandíbulas, manos y órganos genitales.

 

La madre del pequeño, Ruth Winston-Jones de 35 años, acabó aceptando la decisión del tribunal tras admitir que su hijo era enfermo terminal y acabaría muriendo, aunque insistió en que no se le debería dejar morir sin darle una oportunidad de luchar.

 

Los médicos no querían administrar al bebé de nueve meses ventilación artificial porque consideraban que iba "en contra de su interés", al ser un mecanismo agresivo que requiere anestesia y causa dolor.

 

El Royal Liverpool Children's NHS Trust y el North West Wales NHS, los dos hospitales públicos que trataban a Luke Winston-Jones, llevaron su caso ante los tribunales por discrepancias con su madre.

 

Finalmente los tribunales autorizaron a los doctores a no tener que reanimarlo, pero establecieron el bebé sí debía tener la opción de recibir un masaje cardíaco si era necesario para aliviarle el dolor.

 

El pequeño dejó de existir en horas de la madrugada de este viernes en el hospital infantil Alder Hey de Londres junto en presencia de su madre y otros familiares, según indicaron fuentes de la familia.

 

Su caso es el segundo de este tipo que se da en el Reino Unido este mes, después de que el Tribunal Supremo autorizara el 7 de octubre a los profesionales a dejar morir a la niña de 11 meses Charlotte Wyatt si su estado empeora y deja de respirar. (Agencias)

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