Un nuevo remezón golpeó a Unión Española. El volante argentino Ulises Ojeda confirmó su salida del cuadro de Santa Laura y apuntó directamente contra la dirigencia, asegurando que su partida no se produjo por decisión propia.
El jugador utilizó sus redes sociales para despedirse de sus compañeros, cuerpo técnico, utileros, médicos y también de los hinchas, a quienes agradeció "el cariño y el apoyo de siempre". "Me hubiese encantado poder terminar el trabajo que todos queríamos", escribió Ojeda.
Pero el mensaje cambió rápidamente de tono y el futbolista lanzó una dura frase respecto a su salida. "No fue porque no quise, sino porque no me dejaron continuar. Y cuando las decisiones no dependen de uno, solo queda aceptar, agradecer y seguir adelante con la tranquilidad de haberlo dado todo", sostuvo el argentino.
Ojeda fue todavía más directo al referirse a los responsables de la conducción del club. "A los señores dirigentes, simplemente decirles que el tiempo pondrá cada cosa en su lugar. Yo me voy con la tranquilidad de haber trabajado con compromiso, de haber dado lo mejor de mí y de saber cuánto quise que las cosas salieran bien", agregó.
La abrupta despedida se produce después de varias semanas complejas para el jugador. En agosto se conoció que el Servicio Nacional de Migraciones rechazó su solicitud de residencia en Chile, situación que puso en duda su continuidad en el país y lo marginó de algunos compromisos. Ojeda había llegado a comienzos de temporada desde Deportes Concepción.
El conflicto aparece, además, en uno de los momentos más delicados de Unión Española desde su descenso. El elenco de Independencia marcha octavo en la Liga de Ascenso con 36 puntos, ocupa apenas el último cupo para la liguilla y acumula cuatro fechas consecutivas sin ganar, con derrotas ante Rangers y Curicó Unido, además de empates frente a Deportes Santa Cruz y Deportes Temuco.
Precisamente, los "hispanos" dejaron escapar este martes un triunfo ante Temuco en Santa Laura tras recibir el 1-1 a los 88 minutos, aumentando la presión en un equipo que comenzó el año con el anhelo de regresar inmediatamente a Primera División o al menos clasificar a la liguilla.
En ese escenario, la salida de Ojeda abrió un nuevo foco de conflicto en Unión Española, especialmente porque el propio futbolista decidió instalar públicamente a la dirigencia en el centro de su despedida.