Simples consejos para optimizar el uso del tiempo

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Autor: Redacción Cooperativa

Quedarse después de la jornada laboral, ocupar la hora de colación y llevarse trabajo a la casa puede ser signo de un empleado comprometido, pero también de uno que no sabe distribuir su tiempo.

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La productividad funciona estrechamente relacionada con la llamada "Ley del mínimo esfuerzo", esto es, conseguir el máximo de resultados con el mínimo de costos. En general, cuando una persona se queda después de la jornada laboral, trabaja durante su hora de almuerzo, se lleva labores para la casa, el fin de semana continúa ocupándose de pendientes de la oficina, y aún así no avanza en sus objetivos, es un indicador de problemas en la distribución de su tiempo en la semana laboral.

 

De acuerdo al sitio mexicano CNN Expansion, las principales razones de estas deficiencias son la falta de planificación y una deficiente administración del tiempo, lo que llevaría pese al esfuerzo, a un bajo desempeño y al mismo tiempo, a un a disminución del espacio personal y familiar.

 

El error más común

 

El principal error es la falta de planificación del tiempo. No tener una visión general de las actividades tanto personales como laborales, influye en que la gente aplace tareas en vez de enfrentarlas inmediatamente y salir de ellas.

 

Esta misma falta de planificación hace más fácil caer en las trampas que atentan contra la productividad, como el chat, la revisión de mails, Messenger, Facebook, la atención de llamadas personales y los cafés con otros compañeros de oficina. Estos factores finalmente llenan la jornada laboral de actividades y producen la acumulación sucesiva de tareas pendientes.

 

Cómo salir del "ahogo"

 

Para manejar el tiempo de manera más productiva, lo primero es planificar los objetivos a cumplir durante el día. Después de hacer esto, lo ideal es priorizar las tareas más importantes y realizarlas primero, para dar paso después a las menos urgentes.

 

Dos herramientas fundamentales para ayudar a la optimización del tiempo son el calendario y la agenda, ya que el uso de ambos permite determinar cuándo se hará cada cosa, tener más claros los plazos importantes, las fechas límites y verificar el cumplimiento de los objetivos de cada día.

 

Por último, es importante ser realista al momento de asignar tiempo a cada actividad. Lo ideal es repartir la jornada laboral de acuerdo a las prioridades que se fijaron en la agenda, dedicando más tiempo a las labores más importantes, menos a las tareas que no requieren tanta atención y en caso de que sea totalmente imposible desconectarse del mail y Facebook, dedicar unos minutos de la hora de almuerzo a estas actividades. (Cooperativa.cl)

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