El pacto entre candidatos socialistas con las listas de la izquierda radical de La Francia Insumisa (LF) de Jean-Luc Mélenchon en las municipales de este domingo en Francia concluyeron con rotundos fracasos, simbolizados en Toulouse, cuarta ciudad del país, pero también en otros bastiones como Limoges.
Al contrario, en aquellas urbes donde no llegaron a acuerdos, como París, Marsella, Rennes o Le Mans, los candidatos socialistas lograron mantener los ayuntamientos (municipalidades), un símbolo que puede tener consecuencias de cara a las presidenciales del año próximo.
El secretario general del partido, Pierre Jouvet, fue tajante al asegurar que las alianzas con LFI, "hacen perder", mientras que varias figuras socialistas criticaron esos pactos.
Nantes fue la única ciudad de peso donde esa alianza funcionó, lo que permitió a la alcaldesa socialista revalidar su puesto tras fusionarse con LFI.
Frente a ello, se vieron fracasos sonoros como Toulouse, donde no lograron desbancar al alcalde conservador, Limoges o Clermont-Ferrand, donde gobernaban desde hace 80 años.
El líder del partido, Olivier Faure, que había asegurado que no había acuerdo nacional con LFI pero que había permitido los locales, apeló a la reflexión y criticó a la izquierda radial por su discurso de ruptura, al tiempo que señaló que el Partido Socialista "es el principal de la izquierda francesa", con la vista puesta en las presidenciales.
El vocero de LFI, Manuel Bompard, por su parte, recordó que era la primera vez que su movimiento se presentaba a las municipales y que tras haber logrado la victoria en Saint-Denis en la primera vuelta, la segunda ciudad más poblada de la región de París, sumaron Roubaix, otra de más de 100.000 habitantes.