La Guardia Revolucionaria iraní informó este domingo que ha lanzado una nueva oleada de ataques con misiles y drones contra Israel y las bases de Estados Unidos en Medio Oriente.
"En la primera fase de esta operación, las infraestructuras de operaciones aéreas y de drones, así como los arsenales en las bases estadounidenses de Camp Victory (Irak), Arifjan (Kuwait) y Al Jarj (Arabia Saudí), fueron atacadas con misiles y drones", anunció el departamento de relaciones públicas de la Guardia Revolucionaria Iraní en un comunicado recogido por la agencia Tasnim.
Asimismo, aseguró haber atacado "con precisión los escondites" de Estados Unidos, Israel y el grupo kurdo iraquí en varias zonas en Arad, el Néguev y Tel Aviv (en Israel), así como en Erbil (Irak), la Quinta Flota Naval estadounidense (en Bahrein) y Al-Dhafra (en los Emiratos Árabes Unidos), en la oleada 86 de la llamada "Operación Promesa Verdadera 4" que indicó que se desarrolla "en múltiples etapas".
La Guardia Revolucionaria Iraní aseguró horas antes haber destruido un avión de control y vigilancia aérea de Estados Unidos (EE.UU.), conocido como AWACS, en un ataque con misil lanzado contra una base aérea estadounidense en Arabia Saudí.
"Un avión E-3, conocido como AWACS, capaz de identificar, comandar y controlar aeronaves en vuelo en la base de Al-Kharj en Arabia Saudita, fue destruido por completo, y otras aeronaves cercanas también sufrieron graves daños", se lee en la nota recogida por la agencia Fars.
El pasado viernes, al menos 12 militares estadounidenses resultaron heridos en un ataque iraní contra la base aérea de Al Jarj, dos de ellos de gravedad, según informaron entonces funcionarios de EE.UU. a medios nacionales.
Al día siguiente del ataque del viernes, el Ejército de Estados Unidos desmintió declaraciones del portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, quien había asegurado que Irán atacó con misiles y drones dos supuestos emplazamientos estadounidenses en Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, y matado a 500 personas.
Esta nueva oleada de ataques se produce en medio de conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, con la mediación de Pakistán, y el reciente despliegue de soldados estadounidenses por Medio Oriente.
Este domingo, varios responsables iraníes lanzaron duras advertencias contra cualquier potencial incursión terrestre en el país persa.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, denunció que Estados Unidos habla en público de negociaciones pero "en secreto" planea un ataque terrestre, y advirtió desafiante que Irán está "esperando" la llegada de los soldados estadounidenses.
Posteriormente, el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, que coordina el Ejército regular con la Guardia Revolucionaria, advirtió que cualquier ataque terrestre de EE.UU terminará con la "humillante captura" de sus tropas, que serán "alimento para los tiburones del golfo Pérsico".
Por su parte, el general Amirhosein Shafiei, comandante del Cuartel del Noroeste del Ejército Terrestre, amenazó con un tono duro de que "degollarán a cada uno de los soldados estadounidenses" y repitió que "la nación iraní determinará el final de la guerra".