Irán se mostró optimista tras la última ronda de conversaciones con Estados Unidos acerca de su programa nuclear, pero aumentan los signos de un eventual ataque militar desde el gigante norteamericano, un extremo al que los iraníes parecen resignarse.
Los dos rivales mantuvieron ayer jueves en Ginebra una tercera tanda de negociaciones nucleares, en la que Teherán consideró que se produjeron "buenos avances", mientras que Washington no se ha pronunciado al respecto.
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, medidador en las conversaciones, afirmó que se ha logrado un "progreso significativo", y las dos partes se emplazaron a una nueva reunión el lunes en Viena, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Todo apunta a que las negociaciones avanzan a pesar de los puntos que separan a las partes y que reconoció el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí: "En muchos asuntos nuestras posturas se han acercado, aunque todavía existen diferencias".
Washington exige el enriquecimiento cero por parte de Irán y que limite el alcance de sus misiles, puntos a los que Teherán se niega, y solo acepta recortes en su programa atómico a cambio del levantamiento de sanciones.
Despliegue militar en Israel y llamados a evacuar la región
Pero en paralelo a las negociaciones, el portaaviones USS Gerald R. Ford llega este viernes con su grupo de combate a la costa norte de Israel y se une al enorme despliegue militar estadounidense en Medio Oriente, el mayor desde la guerra de 2003.
Además, el canal israelí 12 informó del aterrizaje de una veintena de aviones estadounidenses de reabastecimiento en el aeropuerto de Ben Gurión durante esta madrugada, sumándose a la docena de cazas F-22 del Ejército de Estados Unidos que aterrizaron este martes en Israel.

El portaviones USS Gerald R. Ford. (Foto: EFE)
A ello se suma que el embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, envió un mensaje a los trabajadores de su delegación en el que les advierte que, si quieren salir del país, lo "hagan HOY" ante el posible inicio de un conflicto en la zona.
Por su parte, la Embajada de China en Irán ha pedido a sus ciudadanos que salgan del país lo antes posible.
El Reino Unido también ha retirado a todo su personal de Irán "ante la situación de seguridad", cuya embajada en Teherán sigue operando en remoto, y el Foreign Office desaconsejó a los británicos viajar a ese país en cualquier circunstancia.
Resignación iraní
La llegada del segundo portaaviones a la zona y las llamadas de las embajadas a salir de Israel e Irán apuntan a que un ataque podía ser inminente, algo que los habitantes de Teherán se toman con cierta resignación.
"Llevamos semanas con la amenaza de un ataque. Si hay ataque pues lo que lo haya", dice a EFE Hossein (nombre cambiado por seguridad), un profesor universitario de 60 años, mientras se corta el pelo en una peluquería del bazar de Tajrish.
Aunque reconoce que el despliegue militar es impresionante, el académico asegura no temer una agresión estadounidense, y cree que el país aguantará un eventual conflicto: "Ya vivimos la guerra de Irak (1980-88) y sobrevivimos".
Otros vecinos son más cautelosos y han realizado preparativos en caso de guerra, como acumulación de alimentos, compra de linternas y baterías externas y reserva de dinero en efectivo.

Un mural anti-EE.UU. en las calles de Teherán. (Foto: EFE)
"Hay gente que piensa que una guerra con EE.UU. provocará la caída de la República Islámica, pero mira Afganistán, Irak o Libia, estas cosas no salen bien", dice una mujer de Teherán que trabaja para un organismo internacional, y tomó precauciones por si estalla un conflicto.
Un empresario iraní que quiere un cambio político en Irán hacia una democracia desconfía de las intenciones del presidente estadounidense, Donald Trump: "Busca el petróleo, como en Venezuela y los iraníes no les importamos", acusó.
Mientras tanto, las autoridades mantienen un tono de desafío: el clérigo que dirige los rezos de los viernes en Teherán, Ahmad Jatamí, calificó a Trump como un "faraón contemporáneo" que busca imponerse por la fuerza, "pero la nación iraní no se rendirá ante la fuerza. La República Islámica no aceptará nunca la suspensión del enriquecimiento de uranio".