Una misión egipcia ha desenterrado en un yacimiento al norte de El Cairo una gran estatua sin la parte inferior que se cree que podría pertenecer al faraón Ramsés II.
El Secretario General del Consejo de Antigüedades, Hesham al Leizy, afirmó en un comunicado que este hallazgo es un "importante testimonio arqueológico que arroja luz sobre los fenómenos de la actividad religiosa y real en la zona del este del Delta y ayuda a entender el fenómeno del traslado y reutilización de estatuas reales durante el Imperio Moderno", en torno al 1570-1069 a.C.
La estatua fue hallada en la zona conocida como Tel al Faraon, en la localidad de Al Husainiya, en la provincia de Al Sharquiya, un yacimiento arqueológico y ubicación de la antigua ciudad de Imet.
Al Leizy aclaró que la estatua, una de las más importantes halladas en esa zona de Egipto en los últimos años, pesa alrededor de 5 a 6 toneladas y mide unos 2,20 metros, y se encuentra "en malas condiciones de conservación".
Los estudios iniciales, de acuerdo con el jefe del sector de Antigüedades egipcias en el Consejo Supremo de Antigüedades, Mohamed Abdelabdea, indican que la figura podría no tener su origen en Tel al Faraon, ya que se cree que fue transportada desde Ber Ramses, una importante capital real durante el reinado de Ramsés II, hasta el emplazamiento actual para ser reutilizada en un complejo religioso.
Para preservar este descubrimiento, la estatua fue trasladada desde el complejo hasta el almacén del museo en la zona de San al Hayar para empezar con su restauración urgente.
Este descubrimiento se suma a una serie de hallazgos arqueológicos recientes en Sharquiya, ya que hace unos meses, los investigadores descubrieron una estela de piedra con una copia hasta entonces desconocida del Decreto de Canopo, emitido por Ptolomeo III en el año 238 a. C.