Nico Antic, un niño de 12 años, murió el sábado
tras haber permanecido ingresado desde el domingo 18 de enero en el Hospital Infantil de Randwick luego de un brutal ataque de tiburón en el puerto de Sídney.
El ataque ocurrió mientras el menor se encontraba con un grupo de amigos saltando desde una cornisa de seis metros a aguas poco profundas y turbias.
Según la Policía de Nueva Gales del Sur, la rápida reacción de sus amigos, quienes se lanzaron al agua para auxiliarlo antes de la llegada de los equipos de rescate, fue clave para salvarle la vida en el momento.
Los agentes de la policía marítima lograron sacarlo del agua y aplicaron torniquetes en ambas piernas para frenar la hemorragia antes de trasladarlo al hospital, donde falleció tras varios días en cuidados intensivos.
En un comunicado, sus padres describieron a Nico como "un joven alegre, amigable y deportista, con un espíritu bondadoso y generoso".
Agradecieron también a salvavidas y médicos "todo lo que hicieron para cuidar a Nico", y pidieron respeto por la privacidad de la familia en estos momentos difíciles.
Las autoridades señalaron que el ataque el ataque fue obra, probablemente, de un tiburón toro, especie habitual en el puerto de Sídney que puede medir más de tres metros y se mueve tanto en aguas saladas como dulces, acercándose a zonas con bañistas y pescadores.
Entre el domingo y el martes se registraron cuatro ataques de tiburón en Australia, incluido el que resultó fatal, y según registros históricos desde 1791 hasta 2025, más de 1.280 ataques se han reportado en el país, de los cuales aproximadamente 260 han sido mortales.