Miles de personas salieron este martes a las calles en Sudáfrica, ondeando banderas, ataviados con prendas tradicionales y cantando consignas antiinmigración, en plena escalada de la tensión en el país por la ola de ataques xenófobos de los últimos meses.
Las protestas contra migrantes africanos irregulares alcanzaron este martes su punto álgido, al coincidir con la fecha límite fijada por grupos antiinmigración para que los indocumentados abandonen el país.
Aunque no se registró violencia generalizada, el ministro de Policía en funciones, Firoz Cachalia, informó de que se produjeron varios arrestos por "incidentes aislados de saqueo o intento de saqueo".
"Aquellos que decidan aprovechar las manifestaciones para cometer actos delictivos se enfrentarán a todo el peso de la ley. La Policía seguirá identificando, deteniendo y procesando a todos los responsables", afirmó en un comunicado.
Medios locales reportaron saqueos e intentos de asaltar negocios regentados por extranjeros en diferentes puntos del país la pasada noche y nuevas tentativas este martes, mientras varias personas fueron forzadas por los manifestantes a enseñar su carnet de identidad para confirmar que eran sudafricanas.
Desde la capital, Pretoria, hasta Durban y Pietermaritzburg, en la provincia de KwaZulu-Natal (este), pasando por Soweto, el antiguo gueto negro de Johannesburgo, miles de manifestantes marcharon enarbolando la bandera multicolor del país, históricamente un símbolo de la diversidad de la sociedad sudafricana.
Las marchas, lideradas en Johannesburgo por el famoso agitador antiinmigración Ngizwe Mchunu, avanzaron con cánticos como "¡Abahambe!" (¡Deben irse!, en zulu) o al ritmo de canciones con letras tan provocativas como "No nos da miedo la sangre, cuando nos unamos, ya lo veréis", según pudo constatar la agencia de noticias EFE.
"La mayoría de las tiendas propiedad de extranjeros han permanecido cerradas, así que es probable que no tengan los permisos necesarios para operar", señaló a EFE en Pretoria un manifestante, sin identificarse.
March & March, el grupo que convoca las protestas
Las marchas contra los indocumentados han sido convocadas por el movimiento antiinmigración sudafricano March & March, que ha protagonizado numerosas protestas en los últimos meses.
March & March se define a sí mismo como un movimiento ciudadano creado para abordar la "creciente preocupación" por la migración irregular en el país, así como por su papel en problemas relacionados con la competencia laboral, la seguridad ciudadana o el acceso a los servicios públicos.
Uno de los principales argumentos del grupo es que la inmigración ilegal es responsable de los problemas económicos o de la deficiente prestación de servicios públicos, discurso que puede calar en la población de un país con grandes desigualdades sociales y una tasa de desempleo del 32,7%, una de las más altas del mundo, según la Oficina Nacional de Estadísticas (Stats SA) sudafricana.
Algo parecido ocurre con la delincuencia, pues Sudáfrica registró 5.181 homicidios en el primer trimestre del 2026, siendo uno de los países con la tasa de homicidios más altas del planeta. Sin embargo, la Policía no divulga datos sobre la nacionalidad de los criminales en sus informes.
Por ello, demanda la aplicación de controles migratorios más estrictos, regulaciones de visados más rigurosas, una revisión de las políticas de asilo y tomar medidas contra empresas que contratan a migrantes en situación irregular.
Aunque March & March niega las acusaciones de xenofobia y alega que sólo busca la expulsión de los migrantes indocumentados, se han viralizado vídeos en redes sociales en los que se puede ver cómo se impide a migrantes africanos acceder a atención médica o a educación en instalaciones públicas, sin importar su situación legal.
Estas acciones han provocado en las últimas semanas la muerte de al menos un ciudadano ugandés y cinco mozambiqueños.
En tanto, la activista zulú de 39 años Jacinta Ngobese-Zuma, fundadora y líder del grupo, tiene un caso judicial abierto por incitar a la violencia pública, cargo negado por ella misma.
La tensión provoca repatriaciones de migrantes
Las movilizaciones tuvieron lugar bajo un fuerte despliegue del Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS), aunque también se pudieron ver efectivos de seguridad privada en algunas localidades.
La tensión ha llegado a tales niveles, que diferentes países han creado operativos para repatriar a sus ciudadanos de Sudáfrica, como Malaui, que ha traído de vuelta a 980 nacionales; o Ghana, que ha hecho lo mismo con 300 personas.
Ghana pidió el 7 de mayo a la Unión Africana que aborde los ataques xenófobos y envíe una "misión de investigación" a Sudáfrica.
Mozambique también ha repatriado a 300 personas, mientras Nigeria ha hecho lo propio con 268 de sus compatriotas, y Zimbabue ha facilitado el retorno de más de 3.600.
Kenia, Malaui y Lesoto han emitido alertas de seguridad para sus ciudadanos residentes en Sudáfrica; y Nigeria, Ghana y Guinea-Bisáu han convocado a los embajadores sudafricanos en sus territorios.
En tanto, si bien el Gobierno sudafricano ha rechazado en repetidas ocasiones los actos violentos contra los migrantes africanos, también ha defendido la necesidad de combatir la migración irregular en el país, y calificó como "legítimas" las quejas de la población.
Este lunes, el presidente, Cyril Ramaphosa, advirtió a la población contra el "vandalismo" y la "violencia" en estas marchas, para las que la Policía está "alerta máxima" y con "fuerte presencia" en todas las zonas del país, especialmente las más conflictivas.
Las tensiones xenófobas contra migrantes africanos son un problema recurrente en el país sudafricano y han desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables.
El peor estallido xenófobo que se recuerda tuvo lugar en 2008, cuando más de 60 personas perdieron la vida. Las protestas de este tipo más graves de los últimos tiempos fueron a finales de 2019, con al menos 18 extranjeros muertos.