El aluvión registrado en la precordillera de Santiago puso en el centro del debate la vulnerabilidad geológica del territorio frente a episodios climáticos extremos vinculados al fenómeno de El Niño.
Los informes técnicos indican que la conjunción de altas temperaturas y lluvias con isoterma cero elevada genera condiciones propicias para repentinas remociones en masa.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ratificó que El Niño continuará reforzándose durante los meses venideros, proyectando su punto de mayor intensidad climática hacia diciembre, lo que repercutirá en alteraciones pluviométricas y térmicas en el Cono Sur.
El diagnóstico de Sernageomin: deshielo y seguridad minera
El director nacional del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Mauricio Lorca, enfatizó que la institución mantiene una vigilancia sobre las cuencas cordilleranas y la infraestructura industrial, advirtiendo sobre el comportamiento anómalo que muestran los cauces naturales.
"Desde Sernageomin estamos monitoreando con mucha atención la evolución del fenómeno de El Niño de cara a los meses de verano. En un país como Chile, este fenómeno climático tiene un doble impacto", advirtió la autoridad.
Respecto a la emergencia en San Carlos de Apoquindo, especialistas sostienen que la zona debe ser intervenida con urgencia tras los incendios forestales pasados. (FOTO: ATON)
Asimismo, indicó que, "en el ámbito geológico, las mayores temperaturas y las precipitaciones con isoterma cero alta aceleran el deshielo de la alta cordillera, lo que aumenta la susceptibilidad de aluviones y remociones en masa en quebradas que habitualmente están secas".
"En la minería, el agua es una variable crítica de seguridad. Estamos fiscalizando de manera intensiva la estabilidad de los depósitos de relave y faenas en altura", puntualizó.
Cuenca de Las Condes como "paciente crítico"
Los antecedentes recabados por especialistas confirman que la pérdida de cobertura vegetal producto de siniestros forestales previos agrava la capacidad de absorción del suelo en la precordillera, acelerando el escurrimiento superficial de sedimentos y lodo hacia las áreas pobladas.
"La cuenca de Las Condes en este minuto es como tratar a un paciente crítico. Quedó en evidencia las complicaciones que pueden generarse a raíz del incendio. Se van a requerir muchos años para que la cuenca vuelva a responder de la misma manera que respondía antes del incendio", afirmó Pablo Silva, especialista en recursos hídricos y consultor de formación ambiental.
La Organización Meteorológica Mundial proyecta que la intensidad climática global alcanzará su fase más álgida en diciembre. (FOTO: ATON)
Frente a esto, indicó que "el primer paso es monitoreo, (mientras que el) segundo paso son medidas efectivas de contención de sedimento y de material con infraestructura, con mallas, con medidas de contención para evitar que un aluvión, una crecida de gran magnitud, pueda volver a impactar la zona urbana".
"Lo tercero es reforestar y restaurar la condición hidrológica de la cuenca", puntualizó.