"Sicópata de Alto Hospicio" fue condenado a cadena perpetua simple

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Autor: Cooperativa.cl

Julio Pérez Silva recibió, además de la simple por 14 homicidios, condenas de 20 años de cárcel por dos violaciones y 10 por un intento de asesinato.

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En una resolución de primera instancia, la magistrada de la Corte de Apelaciones de Iquique, Eliana Ayala, condenó a Julio Pérez Silva, conocido como el "sicópata de Alto Hospicio", a una cadena perpetua simple (20 años) por ser el autor de 14 homicidios; a 20 años de cárcel, por dos violaciones y a 10 años de presidio por un homicidio frustrado.

 

Próximamente el recluso será trasladado desde la cárcel de Acha, en Arica, bajo estrictas medidas de seguridad por parte de Gendarmería, hasta Colina II.

 

En el fallo la jueza ordenó el decomiso del vehículo blanco marca Nissan del año 1991, por se "efecto" del delito, ya que a bordo de él Pérez trasladaba a sus víctimas.

 

La legislacion chilena impide acumular penas, por lo que se aplica sólo la de mayor gravedad, correspondiente a 20 años de prisión efectiva. Solamente después de este periodo puede postular a algún tipo de beneficio carcelario, el que debe ser aprobado por un comité especial. Si uno de los miembros se opone, deberá enfrentar las demás penas por 20 y 10 años.

 

El abogado que representaba a las familias de las víctimas, Juan Pablo Mandaleris, señaló que "estamos hablando, sin duda, del asesino serial más grande del territorio de Chile y desde ese punto de vista nos alegra el haber terminado con una sentencia condenatoria. En cuanto a las penas, mientras no revisemos el fallo no podemos formarnos una opinión".

 

El acusado, de 31 años, permanece detenido desde mediados de 2003 en la cárcel de Acha, luego de haber estado recluido en el penal de Iquique desde el 5 de octubre del año 2001.

 

Actualmente, Pérez es vigilado las 24 horas y es sometido a control del sueño, luego de que el 19 de enero del presente año intentó suicidarse en su celda con un cordón de zapatos enrollado a un cepillo de dientes.

 

De acuerdo a la investigación de la jueza, las víctimas de Julio Pérez Silva, asesinadas entre el 12 de septiembre de 1998 y el 23 de agosto de 2001 son:

 

Viviana Garay, 16 años.

Katherine Arce, 16.

Patricia Palma, 17.

Macarena Montesinos, 15.

Macarena Sánchez, 14.

Laura Sola, 15.

Gisela Melgarejo, 36.

Angélica Palape, 45.

Deysi Castro, 16.

Sara Gómez, 18.

Graciela Saravia, 18.

Ornella Linares, 16.

Angélica Lay, 24.

Ivonne Carrillo, 15.

 

Según las pesquisas efectuadas, a todas ellas las subió a su taxi pirata, de color blanco, para luego golpearlas, violarlas y asesinarlas.

 

La historia de los crímenes de Alto Hospicio

 

El llamado caso de Alto Hospicio salió a la luz pública el 12 de julio 2000, fue catalogado en un comienzo como la desaparición en un periodo de nueve meses de cinco menores desde la localidad de la Primera Región.

 

Al principio, Carabineros e Investigaciones afirmaron que las jóvenes desaparecidas huyeron a Perú, donde podrían "encontrarse ejerciendo la prostitución". Esta versión policial apuntaba a una red de pornografía infantil conformada por "ciudadanos de nacionalidad peruana que reclutan jovencitas para filmar películas pornográficas".

 

Este fue el comienzo de una serie de errores basados en prejuicios que protagonizaron las policías. Es así como personal de Investigaciones de Arica e Iquique afirmó que las menores huyeron de sus casas. Inclusive, se afirmó que las menores estarían pidiendo dinero en las afueras de Santiago y Talca.

 

Hasta cercanos a las víctimas manejó la hipótesis. Juan Petersen, orientador del liceo Eleuterio Ramírez donde estudiaban cuatro de las víctimas, afirmó que las niñas "abandonaron sus casas por diversos motivos. El principal es la falta de afecto que les brinda su entorno familiar".

 

Sin embargo, a partir del 18 de julio 2000 comenzaron a aparecer ropas y otros elementos pertenecientes a las menores en piques y basurales cercanos a Alto Hospicio.

 

A pesar de esto, en 2001 la Corte de Apelaciones de Iquique rechazó designar un ministro especial para investigar el caso, que estaba repartido en cuatro tribunales distintos.

 

Las pistas y un testimonio

 

Un hecho clave en la investigación ocurrió el 4 de Octubre de 2001, cuando es secuestrada la menor Bárbara N. (13 años), estudiante del mismo liceo Eleuterio Ramírez. Su atacante, que se presentó como "el sicópata de Hospicio" la violó y posteriormente lanzó a un pozo, donde le lanzó piedras.

 

Sin embargo, la joven recuperó la conciencia y cinco horas después denunció el hecho a Carabineros. La policía la envió a la Unidad de a Familia de la institución, donde la menor reiteró que su agresor admitió haber matado a las otras niñas. Ese mismo día Carabineros detuvo a Julio López Silva.

 

La lentitud en las pesquisas y los prejuicios bajo las que se realizaron, fueron fomentando el enojo en los familiares de las víctimas, que sólo un día después de la detención de Pérez Silva -aún no se le relacionaba con las desapariciones- se hizo evidente contra el Presidente Ricardo Lagos.

 

Durante una visita a Iquique, el Mandatario quedó expuesto a la molestia de los familiares, durante un improvisado encuentro realizado al término de un acto en la Zofri.

 

Lagos les aseguró que se estaba realizando el mayor operativo policial que se haya hecho en Chile, incluso con diligencias en Bolivia, Perú y Paraguay, pero que aún no había resultados concretos, por lo que pidió excusas. Finalmente, optó por concluir el encuentro con un "gracias", retirándose rápidamente del lugar.

 

Al día siguiente, Pérez confesó ante la policía que los cadáveres de tres de sus víctimas se encontraban en un pique abandonado de la mina Huantajaya, a 25 kilómetros de Iquique, lugar que había sido revisado infructuosamente tres meses antes.

 

Con el paso del tiempo, Pérez terminó por confesar la totalidad de los 14 crímenes.

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