El chileno Nicolás Zepeda se sentó este martes por tercera vez en el banquillo de los acusados por el asesinato hace una década de su exnovia japonesa Narumi Kurosaki, el chileno negó hoy ser el autor del mismo ante el Tribunal de lo Criminal del Ródano.
"Contesto los hechos que me son imputados, soy inocente, no he matado Narumi Kurosaki", respondió en francés Zepeda a las preguntas del presidente del Tribunal de lo Criminal, ante una sala a rebosar de público, entre los que se encuentran varios miembros de la familia de la víctima como parte civil.
Más de un año después de que el Supremo anulara, por una cuestión formal, la sentencia por la que fue condenado en Francia a 28 años de cárcel, Zepeda tiene una nueva oportunidad de defender su inocencia, como siempre ha mantenido, pese a las pruebas de femicidio que se acumulan en su contra.
Este tercer juicio, que comenzó esta mañana tras la elección por sorteo de los miembros del jurado, es "una pesadilla" para la familia de la japonesa Kurosaki, dijo este martes su abogada, Sylvie Galley, tras indicar que asisten sin esperanzas de que Zepeda confiese el crimen e indique dónde está el cadáver, que nunca fue encontrado.
"En el primer juicio, acudieron con una esperanza desmedida. Estaban convencidos de que obtendrían algunas explicaciones, al menos algunas revelaciones. No fue así, y creo que fue un momento terrible de crisis psicológica para ellos", dijo sobre los familiares de Kurosaki.
"Así que se replegaron en sí mismos para el segundo juicio, y tenían razón al hacerlo, porque no obtuvieron ninguna respuesta. Y puedo decirles que no me parece que este tercer juicio vaya a traer ninguna revelación", afirmó la abogada.
Y añadió que lo único que les queda ahora es "honrar la memoria" de la víctima.
"Su objetivo es estar presentes para honrar la memoria de su hija. Están decididos a llevar el proceso legal hasta el final, incluso si eso significa sacrificar, diría yo, su salud, una parte de sí mismos, porque los está destrozando", manifestó la letrada.
Zepeda, de 35 años, fue condenado por el asesinato de Kurosaki, que desapareció cuando tenía 21 años en la noche del 5 al 6 de diciembre de 2016, justo después de haber mantenido un encuentro con el chileno en su habitación de la residencia de estudiantes de Besançon, ciudad a la que ella había acudido en un intercambio universitario.
La pena de 28 años de prisión fue dictada en primera instancia el 18 de mayo de 2020 y confirmada en apelación el 21 de diciembre de 2023, pero los abogados de Zepeda recurrieron al Supremo, que le dio la razón, debido a que durante el proceso uno de los investigadores agregó al caso nuevos elementos.
Con interpretación al español y japonés, el juicio previsto para que dure hasta el 27 de marzo arrancó con la sala repleta de público, incluso de pie al fondo, y con la lectura del dosier, después de que confirmara su identidad en francés y un muy tranquilo Zepeda.
El cuerpo de la joven nunca fue encontrado, pero tanto en primera instancia como en Apelación la acusación presentó indicios que apuntaban a la autoría del crimen por parte de Zepeda.
Los testimonios de varios estudiantes, que apuntaban a una pelea entre ambos, la adquisición de un bidón de cinco litros de combustible y fósforos por parte del chileno antes de la desaparición de la chica o el hecho de que él usara las redes sociales de ella tras la desaparición de la misma fueron algunos de ellos.
En 2016 ella se trasladó a Francia, donde tenía un nuevo novio, y él acudió a ese país desde Chile para tratar de reconquistarla, según su propio testimonio en los procesos previos. Muchos mensajes previos a su viaje a Francia eran amenazantes.
Tras los hechos, Zepeda volvió a su país, desde el que fue extraditado en julio de 2020 tras comprobar la Corte Suprema de Chile que existían "antecedentes con fundamento serio, cierto y grave" para acusarle. Desde entonces está en prisión en Francia.