Un estudio de la Fiscalía Nacional sobre responsabilidad penal adolescente arrojó una caída en el número de ingresos de menores de 14 a 17 años al sistema en la última década, entre 2015 y 2025.
Si bien hay algunas fluctuaciones debido a la pandemia, más de 31.000 adolescentes figuraban en el sistema por primera vez hace 10 años, versus los 26.000 que ingresaron el año pasado.
Además, se realizó un seguimiento a más de 30.000 menores durante casi 11 años para identificar sus perfiles delictivos: el más común es el de "desistimiento temprano", que representa al 67,2%, y se distingue por un eventual abandono de la carrera delictual.
Cada persona incluida en esta categoría se caracteriza por registrar un promedio de 3,3 delitos, y un máximo de ocho ilícitos cometidos en total.
Otra clase es el "perfil prolífico", que si bien representa a solo el 2,4% del grupo, es el foco principal de preocupación, puesto que concentra el 13% de los delitos registrados en la última década.
La característica principal de estos antisociales es la persistencia en delitos contra la propiedad no violentos, como robos por sorpresa o robos en lugar habitado.
La gerenta de la División de Estudios de la Fiscalía, Ana María Morales, precisó que este grupo "no está caracterizado por patrones de escalamiento hacia criminalidad organizada ni delitos de extrema gravedad, sino que es una actividad delictual constante respecto de delitos contra la propiedad no violentos".
Finalmente, aparece el "perfil violento", en el que califica el 16% de los menores, y que tal como indica su nombre, incluye a personas que cometen delitos de carácter violento, como robos con intimidación o portonazos, y que suelen actuar con armas de fuego.
Persecución penal diferenciada
Con todo, Morales adelantó que "en base a los hallazgos de este estudio, queremos transitar hacia la consolidación de una política de persecución penal, con un enfoque en la adolescencia. Por eso, creemos que es muy importante el priorizar el uso de las salidas alternativas, y mecanismos como la justicia restaurativa, en los perfiles de desistimiento temprano y de menor gravedad".
En cambio, para los perfiles violento y prolífico, el Ministerio Público plantea una persecución más focalizada con otras sanciones acordes a la gravedad, y medidas orientadas a la reinserción.
La propuesta además responde a que, según los indicadores de los últimos años, hubo un aumento en los delitos cometidos conjuntamente entre adolescentes y adultos, y que en esta oportunidad sí están vinculados con el crimen organizado.
Dado este afán por implementar una persecución diferenciada, la directora de la Unidad Especializada de Responsabilidad Penal Adolescente de la Fiscalía, Alejandra Mera, reconoció que la estructura actual podría ser más efectiva.
"Si el sistema estuviera dando la mejor respuesta, hubiera influido en que estas carreras no fueran tan persistentes. Entonces, consideramos que uno de los puntos esenciales de esta información es demostrar que el sistema sí funciona en muchos casos, y a propósito de sanciones que a lo mejor no son tan gravosas por el perfil señalado, pero en un grupo más persistente, evidentemente podría considerarse que el sistema tiene deficiencias, porque permite que estas carreras se consoliden", reflexionó.