La Encuesta de Salud Menstrual, presentada este jueves por el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género para visibilizar cómo niñas, adolescentes y mujeres viven su ciclo menstrual, reveló que seis de cada 10 ven limitada su vida diaria debido a factores como el dolor, la falta de acceso a productos y situaciones de discriminación.
El estudio, elaborado junto al SernamEG y Academia La Tribu, con apoyo de Softys, muestra un impacto directo en la vida cotidiana: el 66% de las mujeres experimenta dolor abdominal, pélvico o uterino antes o durante el período menstrual, lo que se traduce en que un 63% deja de participar en actividades sociales y un 39% se ausenta del colegio por algunos días.
En el ámbito educativo, las condiciones para una gestión menstrual segura siguen siendo insuficientes. Solo cuatro de cada 10 encuestadas consideran que su colegio fue un espacio seguro mientras menstruaban, y apenas un 54% evalúa los baños escolares como adecuados para el cambio de productos, lo que afecta la asistencia y permanencia escolar.
Las brechas también se expresan en el acceso a productos de higiene menstrual. El estudio revela que el 29% de las encuestadas ha pasado períodos de su vida sin acceso a productos menstruales y que un 25% no contaba con recursos económicos para adquirirlos. Además, el 100% declaró haber utilizado alguna vez elementos no diseñados para este fin.
En salud, el acceso a atención especializada sigue siendo limitado. Solo 4 de cada 10 mujeres afirma contar siempre o casi siempre con profesionales o servicios especializados en salud menstrual, mientras que un 16% nunca ha accedido a este tipo de atención, dificultando diagnósticos oportunos de patologías asociadas al ciclo menstrual.
La encuesta también da cuenta de un fuerte impacto en la salud mental. El 70% de las mujeres presenta síntomas como ansiedad, angustia, irritabilidad, cansancio o baja energía durante la fase premenstrual, lo que afecta su desempeño académico, laboral y social.
La ministra Antonia Orellana señaló que los resultados confirman que la salud menstrual tiene efectos concretos en la vida de niñas y mujeres, especialmente en el ámbito educativo: "Estos datos refuerzan la importancia de derribar la idea de que el dolor extremo es normal", y la necesidad de avanzar en detección temprana, acceso a información y atención oportuna, para que la menstruación no limite las trayectorias educativas ni la calidad de vida.
Desde Academia La Tribu, la matrona y académica Amapola Valdivia valoró que el estudio funcione como "una radiografía clara y actual de cómo las mujeres viven su ciclo menstrual en Chile", destacando la urgencia de contar con datos nacionales para el diseño de políticas públicas.
En esta misma linea, desde Softys, Nicole Sansone afirmó que el desafío es avanzar hacia una salud menstrual "inclusiva, científica y libre de mitos", para que niñas y mujeres cuenten con herramientas claras y confiables que les permitan vivir su ciclo con bienestar, seguridad y dignidad.